jueves, 30 de octubre de 2008

Destino Irresistible: Avance + Capítulo 1.

Bueno, después de mucho pensarlo me convencí a traeros el primer capítulo de mi libro. Si todo va bien para principios del año que viene podréis leerlo (bien en mano si consigo que me lo cojan o si no por aquí ya que lo terminaré colgando si resulta así UU).
No tengo mucho que decir, solo que espero que algunas se hagan una idea y bueno... que vea más o menos el resultado de mis meses de desaparición. Todo vuestro.

INTRODUCCIÓN

Corría como si mil diablos la persiguieran. Sentía sus piernas adoloridas chillando por ser calmadas. Sus pequeños pies resbalaban en sus zapatos, notando como los deditos se arrugaban. Cruzó una esquina y sintió las lágrimas agolpándose en sus hermosos ojos púrpuras, estás, volando hacia atrás, mojaban su espesa melena rizada, la cual aullaba al viento el terror que cubría su ser.

De repente se detuvo, notando como alguien se había plantado frente a ella y la miraba, con aquellos ojos azules, tan claros que parecían casi blancos, grises sería un término adecuado. Su corazón bombeó con fuerza, casi podría oírlo en sus propios oídos. Un temblor exasperado le cubrió el cuerpo y el chillido de miedo se ahogó con el bamboleo de su vestido de algodón.

El pánico la llevó a imaginar mil y una atrocidad que aquel ser quería adjudicarle a su alma, cerró los ojos y amortiguó el llanto hasta que todo se volvió negro. El color más oscuro que nunca podría haber imaginado. Se sintió flotar, sintiendo una paz abrumadora, todo el dolor se fue y las imágenes de su padre también se desvanecieron. ¿Sería aquel ser de ojos azules el asesino de su padre? Podría ser, pero lo que ella no sabía era… si también sería el suyo.


Capitulo 1

Maya abrió los ojos asustada. Sentía como el sudor corría por sus mejillas y le caía en el cuello, empapándolo. Se incorporó torpemente y se tocó la frente, todavía acongojada por la pesadilla que desde que era una niña, asolaba sus sueños convirtiéndolos en angustia.

Siempre supo que no era una chica normal. A corta edad presenció el cadáver de su padre. Aquel cuerpo blanquecino, que sin una gota de sangre, se encontraba recostado sobre las frías baldosas de la entrada de su casa. Fue un shock para ella, tanto que ha causa de ello, aquellas horribles pesadillas no dejaban de acosarla. Nunca supo si lo siguiente de ver a su padre fue verdad o mentira, y creía que nunca lo descubriría.

Su abuelo, la persona que la cuidó hasta que se hizo mayor, lo negaba. Exponiendo una versión muy diferente a la que ella recordaba. Simplemente se había desmayado ante la visión y no había despertado hasta la mañana siguiente, en la que él la había encontrado, recostada en el suelo y tan pálida como su difunto padre.

Le costó varios años recuperarse, pero al final, ahí estaba, abandonando sus raíces y mudándose a Caria, la ciudad más cercana a su pueblo. A sus 20 años, Maya por fin había escogido una vía de escape, un tren hacia sus sueños y que sabía que paraba allí, en Caria, intuía que aquel lugar era el indicado para empezar una nueva vida. Desde que había puesto los pies en Caria sintió algo en la sangre, un estirón de adrenalina que le ascendió por el cuerpo. Algo allí la llamaba, y ella aceptaría el reto encantada.

Se levantó de la cama, empezando a escuchar los ruidos procedentes de una cuidad ya despierta. Aún con el camisón, decidió primero desayunar y desperezándose con total tranquilidad, bajó las escaleras hasta el primer piso y se dirigió a la cocina. Decidió coger de la nevera un cartón de leche y se preparó unas cuantas tostadas, juntadas con un poco de mermelada de fresa, su favorita.

Hacía solo una semana que se había mudado, pero ya estaba acostumbrada al ajetreo de la ciudad, sin entender como una persona tan especial como ella, había soportado la vida penosa y tranquila de un pueblo.

Ascendió la vista hasta el reloj redondo que colgaba de la pared, justo sobre la pequeña mesa en la que ella comía. Casi eran las nueve, hora en la que había quedado con su amiga para empezar con la tienda que se proponía montar en un pequeño local, que asombrosamente había localizado tres casas más arriba de su piso. Un lugar idóneo para la clase de productos que quería vender.

Estaba ilusionada por haber encontrado un piso y un local, justo en el casco antiguo de la ciudad. Las calles eran estrechas y sinuosas, con calzada de diminuta piedra y paredes alargadas y antiguas, que le daban un sutil misterio a todo lo que le rodeaba.

Arqueó una sonrisa cuando la manilla del reloj señaló las nueve en punto y dos golpecitos en la puerta se prologaron en un jugueteo de nudillos, como tanto le gustaba a Clara. Ella no podía tocar el timbre como todo el mundo, prefería dar porracitos graciosos casi llevando el ritmo de una melodía.

Levantándose con la energía renovada, le abrió la puerta y le sonrió. Clara, como habitualmente, la esperaba en el pasillo con el ceño fruncido y su pequeño cuerpecito casi dando botes, era tan nerviosa que a veces hasta la tranquilidad de Maya se veía afectada.

-Buenos días, Clara. –saludó, haciéndose a un lado para que su amiga pasara.

Esta asintió con la cabeza como respuesta y avanzó un poco a regañadientes, observando como Maya se dirigía a la mesa y colocaba los platos usados en el fregadero.

-Déjame que lo adivine. –Sin mirarla, Maya fue también a guardar el cartón de leche a la nevera-. Estás de mal humor ¿verdad? Que raro que no me extrañe. –Antes de que Clara se pudiera defender le señaló la entrada de la casa con una sonrisa-, Cierra la puerta por favor.

-Si, si. –Alargando la mano, Clara le pegó un pequeño empujón dejando que esta se cerrara con un suave “clic”-. No estoy de mal humor Maya, es solo que siempre tienes que llegar tarde a todos lados ¿No sabes que es la puntualidad? Yo me preocupé en levantarme temprano para estar aquí a las nueve en punto y te encuentro en camisón.

-Ya lo cojo. No sigas regañándome, pareces el abuelo.

Maya pasó un trapo por la mesa para recoger las migajas y lo sacudió sobre el cubo de basura que mantenía guardado bajo el fregadero.

-No lo creo. –gruñó Clara-. ¿Es que no tienes sangre en las venas?

Maya que se dirigía hacia las escaleras se paró unos momentos, mirándola fijamente. Había algo en aquella frase que la había intimidado, aunque no sabía muy bien que era. Simplemente, apartó la cara de su amiga y se encogió de hombros, dispuesta a subir hasta su cuarto mientras Clara la esperaba.

-Creo que si, aunque tampoco te lo aseguro. -Clara pudo escuchar una pequeña risita-. Espérame aquí, me visto y en un momento nos vamos.

Clara ya estaba acostumbrara a la indiferencia de su amiga, pocas cosas hacían que se ilusionara, bueno más bien solo las esotéricas, un gusto un poco rarito para una chica que se había criado en un pequeño pueblo.

Desde niñas siempre estuvieron juntas, como si el destino hubiera entrelazado sus vidas con un fiel motivo. A veces se reía cuando Maya intentaba demostrar que las coincidencias no existían, solo lo inevitable. Al principio le pareció una tontería pero con el tiempo todo cambio, todo.

Antes de que pudiera seguir con sus pensamientos, oyó unos cuantos pasos y poco después su amiga bajaba pegando saltos la escalera con una cinta verde esmeralda en la mano.

-Creo que necesitarás esto.

Maya se acercó con una sonrisa a su amiga y le mostró con una señal que ella también se había recogido su pelo rizado en una coleta alta. Sin embargo, Clara no miró con buenos ojos la cinta.

-Me gusta el pelo suelto, gracias. –soltó con desconfianza.

Con un suspiro cansado, Maya sacudió la cabeza negativamente.

-Déjate de tonterías y ven aquí. Si no te lo recoges se llenará de polvo y se ensuciará.

Clara después de soltar un largo gruñidito mucho menos femenino, se acercó y le dio la espalda, dejando su larga melena rubia a total merced de su querida amiga.

A Maya, la pequeña estatura de su amiga le vino perfecta para la tarea que se había propuesto. Con dedos delicados, le fue recogiendo el pelo, hundiéndose en sus cabellos oro y estirándolos despacio hacia atrás, los ascendió y terminó entrelazando la cinta en ellos. Cuando terminó, sonrió satisfecha, mientras que Clara se sonrojaba por tales atenciones.

-Creo que ahora estás mucho mejor, además, el color verde de la cinta hace juego con el de tus ojos. –Y sonrió, una de esas sonrisas cálidas que hacía que cualquier tuviera que devolvérsela.

Clara, visiblemente nerviosa, se tomó el largo mechón rubio que le caía sobre el ojo izquierdo, este tenía un tono más apagado que el otro, quedando en un verde musgo contra el esmeralda. En ese instante, cayó en la cuenta de que Maya nunca le había comentado tal contrariedad, aunque ella tampoco le había mencionado su poco común color púrpura. Tuvo que reprimir una sonrisita al apreciar que tan parecidas eran entre ellas y que diferentes de todos los demás.

Sin mencionar nada más, ambas salieron de la casa, y se dirigieron a pasos ligeros hacia la supuesta tienda que aun tendrían que arreglar. Solo tuvieron que subir un tramo de la calle y allí estaba el local, con la puerta de cristal y un escaparate que podría considerarse suficiente para lo que iba a albergar.

-¿Qué te parece? –comentó orgullosamente Maya.

Clara, alzó una ceja sin darle mucho aprecio a aquel trozo de piedra adornado con tres cristales.

-La fachada no es que valga mucho. –respondió con su sinceridad arrolladora-. Espero que por lo menos, el interior sea espacioso.

Maya ignoró el comentario, estaba tan acostumbrada al pesimismo y sinceridad de su amiga que había llegado un momento en el que dejó de importarle. Tocó la piedra de la fachada y sonrió, por fin se había atrevido a mudarse a la ciudad y ahora tendría una pequeña empresa que llevar y gestionar. Siempre había sabido que le vendría bien aprender un poco de administración y finanzas. Lo que todavía no sabía es como su abuelo había conseguido tanto dinero, cuando le contó su sueño y él únicamente se lo financió le había parecido algo extraño, pero prefirió no comentarlo. Cuando el abuelo quisiera compartirlo con ella, ya lo haría.

Clara ante el embobamiento de su amiga, decidió pasar primero, arrebatándole las llaves y abriendo la puerta con un poco de torpeza. Al poner un pie dentro cambió la opinión que tenía de aquella ruinosa tienda. No estaba nada mal, y con los estantes y el mostrador en su sitio, le daba un toque bastante admirable. Solo que había tantas cajas con mercadería que se malhumoró al pensar que tendría que ayudar a colocarlo todo.

-¿Y ahora? –Picó graciosamente Maya con las manos en las caderas, desde la puerta.

-Si, si, vale, punto para ti. No está nada mal.

Cuando alcanzó la posición de su rubia compañera, ambas echaron un buen vistazo y empezaron a calibrar todas las posibilidades. Las paredes estaban pintadas de carmesí, y los estantes de negro, igual que la cortina que llevaba a la trastienda y el mostrador.

Un resoplido escapó de los labios de Maya, que feliz, comenzó a caminar por todos lados, recorriendo las paredes con las yemas de sus dedos.

-Perfecto. –adjudicó.

-Mas bien yo lo veo gótico. –Como de primera mano sabía que Maya ignoraba esa clase de comentarios, siguió hablando mientras pasaba un dedo por la limpia estantería-. Ya veo que ayer estuviste limpiándolo todo. Tiene su mérito, la verdad. –Se volvió hacia ella y apoyó ambas manos en el mostrador, mientras daba un pequeño saltito y se subía sobre él-. Debo suponer que ayer todavía no habían llegado las cajas ¿no?

-Supones bien. –contestó Maya, que ya estaba agachada y abría con fuerza una de las cajas que le habían llamado la atención-. Estuve esperándolas hasta la noche pero… -Recogió entre sus manos unos cuantos libros y les pasó los dedos por el canto, leyendo rápidamente los títulos-. …al ver que no había esperanzas al final tuve que conformarme con limpiarlo y echarle una manita de pintura.

Clara observó a su amiga. Parecía la mujer más satisfecha del mundo, aun así ella tenía ganas de reclamarle el mal gusto que tenía con los colores, pero… mejor era no aguarle la alegría. Se acarició el flequillo dorado que le caía sobre el ojo izquierdo y la imitó, aquella tienda podría dar buenos frutos, además de que el lugar le venía como anillo al dedo, no encontraría otra ubicación más idónea que esa.

Suspiró y sacudiéndose las manos en los pantalones, pegó un saltito bajándose del mostrador.

-Bien, ¿Por donde empezamos, entonces? –cuando vio que la morena comenzaba a sacar calaveras de una de las cajas, Clara no pudo evitar echarse hacia atrás, asqueada-. No sueñes con que esta de aquí coja esas cosas asquerosas, Maya. Te juro que la amistad tiene un límite.

Maya la miró como si se hubiera vuelto loca, acarició la calavera como si fuera un tesoro y con el mayor cuidado del mundo la dejó sobre la estantería que había a su lado. Cuando terminó la ceremonia, se dio cuenta de que Clara estaba a punto de chillar asqueada al verla actuar de ese modo tan sicótico y no pudo resistirse a echar unas cuantas carcajadas.

-Era broma, mujer. –se echó a reír nuevamente por la cara que se le había quedado-. Si crees que me he vuelto loca te aseguro que no ha llegado el momento. Todo a su tiempo.

Clara se abrazó a sí misma, dando un cómico escalofrío. No sabía porque se sorprendía cuando ya tendría que estar acostumbrada al raro comportamiento de su amiga. Se acercó un poco, manteniendo una distancia prudencial y se asomó a ver que más contenía algunas de las otras cajas.

Había amuletos, colgantes, hadas, brujas, piedras, velas, hasta unos extraños bastones. Agarró uno y pasó los dedos por la pulida madera hasta terminar en el cuarzo redondeado que tenía incrustado en el extremo.

-¿Qué se supone que es esto, Maya? –preguntó, aunque no estaba segura de querer saberlo en realidad.

Esta, se levantó del suelo donde se encontraba arrodillaba y rápidamente le quitó el bastón de las manos, acariciándolo con casi devoción.

-Mucho cuidado con esto, Clara. –gruñó para sorpresa de su amiga-. Son varas de poder, es de cuarzo, mi preferida.

-¿Varas de poder? –dio un suspiro y se encogió de hombros-. Supongo que servirán para algo ¿no?

Maya no respondió al instante, si no que la recogió con suavidad y la llevó hasta el escaparate, colocándola con cuidado en un ángulo satisfactorio.

-Perfecto. –balbuceó complacida y se volvió hacia su amiga-. Se dice que son buenas purificando, para recoger la esencia de la persona y poder manejarla en igualdad por todo el cuerpo.

Clara no tenía otra opción que asentir, darle la razón. ¿Qué más podía hacer? Su amiga estaba loca, si.

Después de esto, se dedicó exclusivamente a recoger los productos que Maya le indicaba, colocándolos con el mismo cuidado que la propietaria si no quería llevarse una cariñosa regañina. Y así pasaron las horas y las horas, comieron en un restaurante de comida rápida que había al lado de la tienda y siguieron hasta entrada la noche.

Maya se apoyó en el mostrador, quitándose el sudor de la frente por todo el esfuerzo realizado. Aunque ahora empezaba a hacer fresco cuando el sol desaparecía, ella seguía teniendo un calor exagerado, el mismo que había sentido conforme puso un pie en Caria.

Miró el reloj, eran cerca de las 10 de la noche. Clara, hacía un par de horas, ya había puesto pies en polvorosa, achacándolo a diversos estudios para su universidad. Ella también tendría que pensar en ir dejándolo y cerrarlo todo bien. Era un poco despistada, pero no podía arriesgarse a meter la pata ahora que tenía todo lo que siempre había deseado.

Un ruidoso estrépito comenzó de nuevo a escucharse sobre su cabeza. Gruñó para sus adentros y no pudo evitar dar un pisotón de coraje al suelo. La maldita persona que vivía sobre la tienda se había pasado toda la tarde escuchando música para locos ¿Qué era? ¿Metal? ¿Heavy? Lo que más le molestaba es que la tenía tan fuerte que parecía que ella misma la usaba como ambientación para la tienda.

Cansada, se tocó el pecho, buscando su colgante, el que llevaba desde antes de que ella misma pudiera recordarlo. Nunca había tenido en la mano uno igual, si parecido, pero nunca igual. Consistía en un triángulo de metal con un ojo grande y azul en medio. Por supuesto que conocía su significado, era un amuleto de protección, de precaución. Su abuelo le había dicho que su madre lo tenía preparado para ella mucho antes de que siquiera naciera.

Lo agarró con fuerza y suspiró, esbozando una sonrisa.

-Gracias mamá.

Después por fin decidió que era mejor marcharse, conforme mirara como habían quedado las estanterías de la parte superior, claro está. Fue directa a la trastienda y agarró con cuidado la escalera, llevándola por delante de su cuerpo, ya que su estatura menuda le dificultaba la tarea. La soltó con pesadez y se subió en ella, mirando si estaba todo bien puesto.

Justo cuando iba a bajarse, algo la deslumbró, un objeto que brillaba incrustado en la rendija entre la estantería y la pared. Decidida a descubrir que era, estirazó el brazo y con la uña comenzó a hurgar en el lugar, notando como el metal cedía un poco.

Un crujido en la escalera, la alertó de que podía terminar en mal viaje. Y aunque intentó bajarse, esta cedió, enviándola al suelo y dejando que todo su cuerpo recayera sobre su brazo izquierdo. El chillido que dio fue apoteósico, estaba segura que lo habrían escuchado hasta en su pueblo.

Apoyó la mano buena para poder sentarse y con todo el coraje del mundo le pegó una patada a la escalera, que partida en dos mitades, había quedado tirada justo al lado de ella. Solo por ese movimiento un relampagazo de dolor se le incrustó en el brazo, haciendo que su cara se encogiera en una mueca y con los dientes apretados, terminara propinándole otra patada a la escalera.

-¡Diablos! –masculló entre dientes-. Con lo bien que me había ido el día. Hay Maya… -Se dijo a si misma mientras se apoyaba en el mostrador para levantarse-. …nunca olvides que eres una torpe y te morirás siéndolo.

Se lo repetía hasta la saciedad, pero… ¿Por qué diablos tenía que ser tan torpe? ¡Si es que no había día en el que no se cayera! Ahora lo peor era su brazo, que le dolía horrores. Se metió la mano en el bolsillo y miró si por suerte tenía su tarjeta de seguro médico. Casi dio brincos de alegría cuando la encontró allí, justo debajo del carnet de identidad.

Echó una última mirada a la estancia y después de sacudirse rápidamente la ropa mientras decía varios improperios, salió de la tienda y la cerró con llave. Volteándose y dando unos lastimeros quejiditos, estiró como pudo de la persiana metálica que cubría el escaparate. Llegando a la mitad se dio por vencida, con una mano no podía hacer gran cosa.

Tenía un aspecto espantoso, eso había que reconocerlo, y aun haciendo bastante frío, ella iba en mangas cortas, haciendo que todo el mundo que pasaba por su lado se la quedara mirando, como si estuviera fuera de lugar. Maya se sonrojó, tenía calor pero en ese momento no había tiempo para disimular, le dolía horrores el brazo y quería llegar al hospital lo antes posible.

Caminó hasta el final de su calle y salió a la principal, la cual, mucho más amplia, te dejaba ver el gran hospital al que podías llegar después de unos diez minutos de andar rápido por ella. Llegando al edificio inmaculado, era como si una señal te dijera que habías salido del casco antiguo de la ciudad, pues a partir de él, ya era todo más urbano.

Respiró aliviada cuando alcanzó la puerta y cruzó la pequeña calle para entrar por urgencias, seguramente Clara se pondría como loca al no haberla avisado. Siempre se enfadaba por tan poca cosa... Maya sonrió al recordar la naricita arrugada de su amiga y se adentró en el hospital, yendo directamente hacia la mesa de la recepcionista.

-Perdone… -dijo con la educación necesaria.

La enfermera, levantó la cara y le devolvió una sonrisa. Era una mujer entrada en años, pero parecía amable, con su cabello dorado recogido en un moño y sus castaños ojos surcados de cálidas arrugas.

-¿Qué le ocurre pequeña? –Maya sacó con rapidez la tarjeta del seguro médico y se la entregó a la mujer mientras le explicaba que se había caído y como el brazo se había llevado la peor parte-. Bien… sigue hasta esa sala y espere a que la nombren. –señaló la mujer, sacando todo su cuerpo peligrosamente del mostrador-. Si ve que le duele mucho no dude en avisar a una enfermera para que le de algo.

Maya le ofreció otra sonrisa por la amabilidad de la mujer, e hizo lo que le ordenaron. Caminó con rapidez y se sentó en una de las pocas sillas que no estaban ocupadas. La sala estaba abarrotada de gente, demasiados olores mezclados que a ella no le gustaban. Se agarró el brazo y esperó a que la avisaran, pidiendo para sí que fuera rápido.

Y durante una hora entera, realmente pensó que se habían olvidado de ella. La gente comenzaba a variar, advirtiendo caras nuevas al poco tiempo, y sin embargo ahí estaba ella, después de tanto rato y sentada en la misma silla.

Un hombre bastante mayor se sentó a su lado, podía oler su sudor en el ambiente y una arcada le subió a la boca. El pobre anciano, en menos de cinco minutos y para su mala suerte, empezó a vomitar, sin poder contenerse y antes de que una joven enfermera llegara con la cubeta. La muchacha al verlo, dejó escapar el aire entre dientes y se dio la vuelta, volviendo con un poco de arena y un recogedor.

Más que asqueada, lo que Maya sentía era pena, pues el pobre hombre se había agarrado a su mano mientras intentaba respirar. Con rapidez, volvió a llamar a la enfermera que terminó llevándose al pobre anciano hacia una de las salas contiguas.

Se quedó de pie, observándolo hasta que desapareció de su vista. Su abuelo no era mucho más joven que ese señor, y en estos momentos podría estar pasando por uno de sus achaques, pues no era un secreto que estaba mal del pulmón. Por primera vez desde que llegó a Caria, sintió una punzada de culpabilidad en el corazón. Ella había echo bien en seguir sus sueños ¿no?

-Maya Gaes, Maya Gaes ¿Se encuentra aquí?

Se dio la vuelta al escuchar su nombre, y adelantándose sobre unos cuantos pacientes que se encontraban de pie en medio del camino, logró salir frente a la pequeña enfermera, apretándose bien el brazo que a cada movimiento creía que se le iba a caer del dolor.

-Yo, yo soy Maya.

La enfermera asintió y le ofreció la mano, guiándole con calidez hacia otra sala de espera. La llevó directamente a una de las sillas y le acarició el hombro.

-Espere a que la llamen de nuevo.

Maya la miró como si se hubiera vuelto loca, no se podía creer que después de una hora larga la obligaran a volver a esperar de nuevo ¡Pero si le saldrían canas antes de que la visitaran! Suspiró sin rechistarle a la mujer, que agradecida por su silencio le sonrió y se marchó, moviendo las caderas con un suave vaivén.

Echó un vistazo a su alrededor, era lo único que podía hacer para distraerse. Allí había muchísimas menos personas, y es más, podía ver las consultas a las que directamente iban a pasar.

Observó como uno de los médicos abría la puerta de su consulta, quitándose la bata blanca y colgándola en el perchero que había en la entrada. Entonces fue cuando se volvió hacia ella, y se quedó mirándola fijamente. El color de sus ojos la acongojó, sintiendo como la bilis le subía hasta la boca, eran tan azules que casi se veían blancos, como dos esferas de hielo. Se quedó palizada y tan tensa que terminó agarrada a los brazos de la silla donde estaba sentada.

El médico pareció percibir su pánico, sin embargo, lo único que hizo fue volver a ponerse la bata y salir de la consulta, dirigiéndose hacia la pequeña mesa de recepción que había en la sala.

Maya, intentando controlar su impulso inmaduro, bajó la vista y reguló su respiración. Seguramente aquel hombre pensaría que estaba loca al haber reaccionado de esa forma, eso o que era muy poco agraciado. La sola idea hizo que una risita se le escapara de los labios, no sabía como podían ocurrírsele esas cosas después del miedo que había pasado. Un miedo irracional y sin fundamento, pero que no podía evitar.

Su nombre resonó en los altavoces de la sala, y buscó con la mirada la consulta a la que tenía que acudir. El médico había desaparecido y pidió que no fuera el suyo, pues pasaría un buen bochorno si tuviera que hablarle después de haberlo mirado como si le hubiera crecido otra cabeza.

Llamó educadamente antes de entrar y pasó con lentitud. Allí estaba él, como no, Maya ya lo suponía, por algo no echaba nunca a la lotería. Tosió nerviosamente y se sentó un poco intimidada en el sillón negro que había frente a él.

-Buenas noches. –dijo, la verdad es que fue lo único que se le ocurrió, si hasta casi había olvidado el dolor de su brazo por un momento.

De repente, aquel hombre le sonrió, con la boca mas perfecta que Maya hubiera visto en su vida. Esta vez no se le quedó mirando espantada, más bien parecía una boba. Advirtió que la sonrisa se incrementaba.

-Espero que no se quede mirando a todos los hombres que conoce de ese modo. –se levantó y le ofreció la mano-. Soy Adam, encantado.

La cara de Maya se entintó violentamente de carmesí, levantándose de un pequeño salto y devolviéndole el apretón de manos antes de volver a sentarse apresuradamente.

-Perdón pero… me recordó algo, la primera vez. –Se apresuró a añadir-. Yo… Yo vengo porque mi escalera se rompió y me caí sobre el brazo izquierdo.

Adam, se levantó con suma elegancia, y cogiéndola por el otro brazo la llevó hasta una camilla.

-Siéntate aquí. –le ordenó, mientras comenzaba a tocarle el hombro, bajando hasta el codo y terminando en la muñeca.

Maya se concentró en la mueca de preocupación que tenía el médico, sus facciones era bastante jóvenes, demasiadas como para ser un médico de urgencias. Sin embargo, podía calcular que tendría más edad que ella, de eso estaba segura.

Cuando sus ojos se encontraron por un momento, ella apartó la vista, aun podía sentir esa mirada helada y sentía como le entraban escalofríos. Eran unos ojos preciosos, eso tenía que reconocerlo pero… había algo que realmente no le gustaba. Cuando percibió que Adam volvía a concentrarse en su brazo, Maya aliviada se convenció en seguir mirándole, ya no solo era su cara atractiva, si no que su cabello, de un color negro azulado, como un manto de noche, era realmente atrayente. Casi tuvo que evitar no tocárselo.

-¡Ay! –chilló de repente-. Lo siento, pero me ha dolido.

El médico asintió, volviéndole a tocar el antebrazo esta vez con más cuidado.

-¿Te duele ahora? –preguntó, no muy seguro, aunque Maya negó con la cabeza, suavizando su expresión-. Creo que tienes una fisura en el cúbito, y casi me arriesgaría a decir que alguno de los metacarpos también esta dañado. De ahí podría venir la inflamación que tienes en la mano.

Maya se le quedó mirando como si le estuviera hablando en chino. Aceptó la mano que le ofrecía para bajar de la camilla y ambos se volvieron a sentar en sus respectivos lugares.

-Pero una fisura no significa que esté roto ¿verdad? –no quería pensar siquiera en que tuviera que retrasar la apertura de su tienda-. Yo creo que si me das algo para el dolor….

-Perdona. –Adam dejó de escribir en el informe y levantó sus ojos helados hacia ella-. El médico soy yo, espero que no te hayas olvidado de ese detalle. –El tremendo rubor que cubrió la cara de Maya, le hizo sonreír, satisfecho por su reacción-. Eso está mejor. Ahora voy a ordenar que te hagan unas radiografías para ver si tengo que escayolarte el brazo o solo con una venda y un cabestrillo vas tirando.

Maya lo miró con ferocidad. Ya casi se había olvidado del temor que sintió la primera vez ¡Si, era muy atractivo, pero tenía la lengua más afilada con la que se había encontrado! Vale, quitando a Clara.

Intentando mantener el orgullo, se levantó de su asiento y lo observó desde arriba, dejando que su coleta de espesa melena azabache se meciera con el movimiento.

-Entonces esperaré fuera, de todas formas, es lo que llevo haciendo toda la maldita noche.

Adam se llevó disimuladamente la mano a la boca y echó la cara hacia otro lado, intentando ocultar la risita que había acudido a sus labios.

-No sabía que las mujeres de ahora maldecían con ese descaro. –Al ver como los ojos púrpura de Maya amenazaban con quemarle si volvía a abrir la boca, levantó la mano en son de paz-. Tranquila, no tienes que irte a ningún lado. Yo ya había terminado mi turno, es solo que al verte ahí pensé que podría cogerte como último paciente del día. Vuelve a sentarte por favor, puedes esperar aquí conmigo.

Maya se agarró el brazo, recordando por el brusco movimiento porque diablos había acudido al hospital. Después calibró la expresión que tenía aquel médico descarado y volvió a sentarse.

-¿Qué te hace pensar que sería más cómodo para mí esperar aquí que fuera? Me subestimas o bien tienes demasiada confianza en ti mismo. –disparó, sorprendiendo por unos momentos a Adam.

Este quedó paralizado, sin saber que decir. Comenzó a ordenar los papeles del escritorio hasta que el silencio de ella le indicó que sabía que había perdido.

-Touché, Maya. –admitió con una sonrisa, creía recordar que era la primera vez que una mujer le había avergonzado-. Si te sientes incómoda en mi presencia puedes marcharte hasta que te avise.

Maya bufó, recostándose un poco en la silla y mirándolo con pesadez.

-Me quedaré aquí. –decidió pensativa-. ¿Puedo hacerte una pregunta?

Adam, se había levantado, y abriendo una puerta que había en la parte de atrás, le entregó a una enfermera el informe necesario para avisar sobre la radiografía de su nueva paciente. Cuando terminó de dar las explicaciones pertinentes, la cerró y se volvió hacia Maya.

-Claro, las que quieras.

Se sentó en su silla y se arrimó a la mesa, dejando que las ruedas se deslizaran por el suelo.

-Si habías terminado tu turno ¿Por qué decidiste atenderme? Bien podía haberlo echo otro compañero ¿O será que querías ligar conmigo?

-Tranquila, muchacha. De una en una. –Se llevó la yema de los dedos a la boca y pensó por unos momentos en que contestar-. Te atendí porque me llamó la atención la forma en la que me miraste, tenías una expresión muy angustiada y pensé que debía de dolerte mucho. Sobre ligar contigo… creo que ahora eres tu la que pecas de vanidosa.

Maya apretó el puño enfadada, y más al ver la expresión satisfecha de Adam. Ese hombre conseguiría romper mil veces su ego si no salía de allí pronto.

-Bien, lo acepto, olvidemos la vanidad conjunta por un momento. Mi última pregunta.

-Adelante.

-¿Por qué desde que me has visto me tratas con tanta confianza? No conozco a ningún doctor que les hable a sus pacientes de tú.

Adam quedó un poco desconcertado. Es más, ni siquiera se había dado cuenta de que lo hacía. Pero la conocía tan bien, sabía más de ella, que ella misma. No pudo más que guardar silencio, pensando una respuesta lo suficientemente inteligente como para que aquella mujer se la tragara ¡Era demasiado inteligente la condenada!

La puerta se abrió y poco después una voz fina pero agradable, retumbó en la habitación, haciendo que los dos presentes se giraran a mirarlo.

-Es una falta que tiene mi querido hermano. Le gusta darle demasiadas confianzas a todo el mundo ¿verdad, Adam?

Maya se quedó observando al nuevo visitante. Tenía un cabello dorado, de un tono oscuro y aviejado, pero que brillaba elegantemente. Contempló como se apartaba el largo flequillo y metía los dedos por él hasta llegar al cogote, donde lo llevaba mucho más corto. Sus ojos tenían un color rojizo realmente extraño, aunque ella no podía hablar sobre eso, mirando los suyos. Tenía una complexión delgada y aparentemente débil comparada con Adam, sin embargo parecía fibroso y bastante flexible. También muy joven.

-Ian ¿Vienes de una operación? Podrías haberte cambiado de ropa antes de presentarte aquí.

Ian frunció los labios, en señal de desaprobación y se acarició las manos, irritadas por los guantes de gomas que había llevado durante las tres horas anteriores.

-Sabes que soy muy vulnerable a los olores. Aquello apesta tanto a sangre que no podía dejar de contar los segundos para salir disparado de allí.

-Entiendo. –respondió Adam, conocía bien el problema de su hermano, aunque ante la presencia de Maya, parecía que todo lo que había a su alrededor carecía de sentido, era realmente incomprensible.

Maya no entendía la conversación, y observando a los dos hermanos tampoco consiguió sacarles ningún parecido. Ambos eran muy atractivos, eso se podía apreciar a simple vista, pero no encontraba ningún rasgo relevante que compartieran.

Ian, se volvió hacia ella al darse cuenta de su escrutinio y le sonrió, acercándose para ofrecerle la mano.

-Creo que yo también tengo esa mala costumbre, así que con total confianza me presentaré. Ian Ross, encantado de conocerte.

Maya le devolvió el apretón y se sentó, no muy segura de que tenía que contestar.

-Yo soy Maya Gaes.

Los ojos carmesí de Ian giraron hacia Adam, observándolo con un toque de picardía, era una expresión que se podría leer con facilidad, lo difícil era interpretarla. A Maya no le gustaba sentirse excluida de las conversaciones, fueran habladas o no, así que decidió intervenir con lo primero que se le ocurrió.

-Ross no es un apellido muy común, pero admito que suena bien.

Ian cogió una silla y se arrimó a la mesa, justo al lado de su hermano, esperando ansioso a que hablara. Maya pudo percibir como Adam le pegaba una leve patada por debajo de la mesa, frunciendo el ceño.

-Realmente no es habitual, sin embargo, mi apellido no es Ross si no Kreus.

Las palabras del médico entraron directamente a la mente de Maya, cada vez comprendía menos, aunque para contrarrestar, gracias a la presencia del rubio se le había pasado el enfado.

-¿No dijisteis que eran hermanos? O puede que me esté metiendo en algo que no me importa, pero… como estamos en confianza…

Ian dejó salir una suave carcajada y le dio un codazo a Adam para que hablara. Parecía disfrutar de algo que Maya no llegaba a entender, pero de algo estaba segura, el único que reía era él, pues la cara que tenía Adam no demostraba ni un ápice de felicidad, es más, apostaba lo que fuera a que cuando ella se marchara haría migas con su hermano.

-Ian y yo no somos hermanos de sangre, nuestro padre nos adopto. Somos una familia bastante amplia. –dijo entre dientes, realmente disgustado con el tema.

Después de dos golpecitos, la puerta de la estancia volvió a abrirse, y una enfermera jovencita entró rápidamente en ella, dejando que los rizos castaños que le caían del gorrito se mecieran libremente.

-Ya era hora… -balbuceó Maya, harta de esperar y sobre todo de la tensión extraña que empezaba a invadir la consulta.

-Doctor, ya está lista la máquina para las radiografías. –Se giró hacia Maya y le sonrió ofreciéndole paso para que la acompañara-. Te traeré de vuelta muy pronto. –comentó, regalándole una mirada, que se podría definir como fogosa, a Adam.

Cuando la puerta se cerró tras ellas, este se volvió y no pudo evitar darle un pequeño golpe a su hermano en el brazo.

-¿Estas loco o intentas ponerme en un compromiso? ¡Ian!

Ian ni se movió, como si el golpe hubiera sido el contacto con una mosca. Se echó hacia atrás de forma presumida y arqueó una sonrisa burlona. Que disfrutaba molestándolo era más que evidente.

-Dijiste que no querías saber nada de esa muchacha, y sin embargo, vengo y me la encuentro aquí, hablando sobre ¿Confianza? ¿No crees que sea cómico?

-¡No, no lo es! –Adam se echó el pelo hacia atrás con ambas manos y apoyó la frente sobre las carpetas que tenía delante-. No pienso hacerlo, me da igual lo que decidiera Esteban. Yo no tengo derecho a tenerla, tú eres más adecuado para este asunto.

-¿Yo? –Ian dio otra de sus suaves carcajadas-. Sabes muy bien que yo tengo a Ángel, no me interesa para nada estar con otra persona.

Adam dejó que el aire se le escapara entre los dientes.

-Es verdad, Ángel es otro problema, aunque no quieras admitirlo. –Los ojos rojos se giraron feroces hacia Adam, que al sentirlos sobre su piel tragó saliva y terminó negando con la cabeza-. Entiendo, prometí no meterme en eso, pero ella ya tiene 20 años, y Esteban volverá pronto. No consigo encontrar una excusa importante para echarle el muerto a otro.

Ian se levantó de la silla y se encogió de hombros desinteresadamente.

-Adam, creo que no te queda más remedio que aceptarlo. Y yo me voy, Rubí se pondrá histérica si no llego a… cenar. –Dio un molesto gruñido y se dirigió a la puerta-. Estas mujeres… ellas pueden tardar horas en arreglarse pero cuando son las que tienen que esperar se vuelven insoportables.

-Que te sea leve, Ian.

-Se intentará. –Se despidió, arqueando una sonrisa.

Adam se colocó mejor en la silla y cerró los ojos. Todo se complicaba, había temido este momento por más de trece años. Él no podía encargarse de la tarea de cuidar a esa chica, no deseaba tener que enfrentarse con nadie, ni siquiera tener que educarla. Y sin embargo, Esteban, su padre, le había elegido a él por encima de todos los demás miembros de la familia, mucho antes de que apareciera Ángel siquiera.

Pero tenía algo a favor, sabía que ellos se opondrían, que no dejarían que alguien de tan baja clase se encargara de un asunto tan importante ¿Aquello era bueno o malo? ¿De verdad no quería hacerlo o tenía miedo? Tenía miedo, miedo de fracasar nuevamente, de echar por la borda la única oportunidad que tenían.

Era demasiada responsabilidad para él, para un demonio como él.

-¿Se puede pasar?

Adam pegó un salto, abriendo los ojos de golpe y sentándose correctamente.

-Perdona, no te he oído llamar a la puerta. <>.

-Parece que tenías sueño. –comentó, cerrando la puerta y sentándose en la misma silla donde había estado minutos antes-. ¿Estabas durmiendo? –Miró hacia su alrededor-. ¿Y tú hermano?

La observó de moverse, con esa naturalidad que la caracterizada. Y antes de darse cuenta ya estaba sonriendo ante el movimiento localizador de sus ojos púrpuras.

-Se acaba de marchar, Rubí, otra hermana, lo está esperando para cenar. –explicó, recogiendo el informe de Maya y abriéndolo para ojearlo-. Sobre el sueño, no te preocupes, es casi imposible que me afecte.

Justo al terminar la frase, Maya se llevó la mano a la boca para tapar un largo y perezoso bostezo.

-Pues yo si que tengo sueño.

-Ya veo. –comentó Adam burlonamente, e irritando de nuevo a la morena.

Y esta que creía que se habían calmados los aires. Odiaba el carácter de ese maldito médico, y sin embargo, tenía algo que le llamaba la atención. Puede que fuera atracción física, últimamente tenía las hormonas revolucionadas y no comprendía por qué. Nunca había sido una chica que pensara mucho en ello, es más aun era…

-Gracias.

Maya levantó la cabeza, confusa por aquella palabra. Y comprendió lo que sucedía cuando Adam se acercó a la mesa, después de que una enfermera por la puerta del fondo, le hubiera entregado un gran sobre.

Encendió los paneles que había en la pared y colocó algunas láminas negras sobre ellos. Se le veía pensativo, o se podría decir ¿extrañado? Se llevó los dedos a la boca, dándose pequeños golpecitos en los labios. Ya se había fijado que era una costumbre que tenía aquel médico cuando algo le interesaba.

-¿Ocurre algo? No me digas que me tienes que operar o algo parecido, porque te prometo que salgo corriendo.

La cómica amenaza le sacó una sonrisa a Adam, y meneó la cabeza en señal de negación para tranquilizarla.

-Todo lo contrario, yo esperaba algo más grave, pero la verdad casi no tiene importancia. –Se volvió hacia ella y le apretó el brazo, provocándole una mueca de dolor en el rostro-. Te duele menos ¿verdad?

-Es molesto pero si, en comparación con antes, es insignificante.

Adam se levantó y de pie al lado de la silla, la observó atentamente, con una mirada orgullosa que desconcertó a Maya. Es más, no se esperaba que le acariciara levemente la cabeza y volviera a recoger las láminas, metiéndolas rápidamente en el sobre.

¡La veía como una niña! ¿Qué era eso de acariciarle la cabeza? ¡Tampoco era un perro que había echo bien algo mandado por su amo! La irritación le subió a la cara, haciendo que se le pusiera completamente enrojecida. Estaba deseando que se despistara para poder darle una bofetada, se quedaría a gusto consigo misma si lo conseguía.

Maya observó como cogía unas vendas del armario que había a su izquierda y se acercaba de nuevo a ella.

-¿Si te toco me morderás? –bromeó, pues había percibido las llamaras de ira que habían crecido en los ojos de la muchacha, y también por supuesto su cara, que parecía que le iba a explotar.

-En esta vida si no te arriesgas no llegas a ningún sitio. –contraatacó ella, un poco más tranquila. Tenía que moderarse, la menuda y malhumorada de las dos, siempre había sido Clara.

-Vaya, entonces creo que me arriesgaré. –Y aun sonriendo, le agarró la mano y comenzó a vendársela-. La fisura del cúbito no es nada, así que… -le pasó un lado de la venda por la cabeza y le puso otro trozo de esparadrapo para sujetarlo. Tenía completamente el antebrazo pegado a pecho-. Creo que con esto, mantendremos segura la mano y bastará para la otra fisura.

Maya movió los dedos, que poco a poco se le quitaban la hinchazón. Así, en esa postura casi no le molestaba el brazo, pero tampoco le era fácil manejarse con una sola mano. ¡Ah, pero abriría la tienda! ¡Vaya si lo haría!

-¿Ya me puedo marchar?

Adam la miró fijamente por unos momentos, parecía querer decir algo, pero terminó desviando la vista y ordenando un poco todos los papeles que tenía sobre la mesa.

-Si claro, puedes irte. –cuando Maya se dio a vuelta, y la observó de marchase sin una palabra más, no pudo evitar volver a hablar-. Si quieres puedes esperarte un momento, y te… acompaño a la puerta.

Lo miró con sorpresa, era un médico muy extraño. Juraba que era la primera vez que un hombre le había entrado de esa forma ¿Qué le interesaba de ella? No lo entendía.

Resignada, se encogió de hombros.

-Haz lo que quieras. –dijo, aunque se quedó parada, esperándolo a la salida de la consulta.

Adam, aun casi más sorprendido que ella por la aceptación, se apresuró a quitarse la bata blanca y después de colgarla, se giró hacia ella, acompañándola. Maya caminaba a su lado con tranquilidad, más bien parecía que iba sola, como si él no estuviera. Aquello lo enfureció, y eso que se decía una y otra vez que esa muchacha no le importaba ¡Pero diablos, él estaba allí!

Un estirón de la manga de su camisa le hizo detenerse. Una ancianita, con ojitos arrugados y expresión asustada, se aferró a su mano.

-Doctor, doctor, me alegro tanto de encontrarle.

Adam al reconocerla suavizó sus rasgos, acariciándole cariñosamente la mejilla y inclinándose un poco para poder hablar con ella. Era tan bajita y delgada, que hasta un soplo de viento podría llevársela. Maya se paró, y completamente extrañada por la reacción de su médico, se acercó a ver que pasaba.

-Oh, Maggie ¿De nuevo ha salido de casa por la noche? Su hija estará preocupada por usted.

La ancianita, lo agarró con más fuerza, parecía realmente aterrada.

-Doctor, estoy muy sola ¿Dónde está mi casa? Yo quiero ir a mi casa, doctor, ayúdeme.

-¿Qué ocurre? –Maya le tocó el hombro a Adam para que le prestara atención, por un momento se le había encogido el corazón al ver la expresión apenada del hombre a su lado-. ¿La conoces?

Adam asintió.

-Si claro. Es paciente mía. Tiene alzehimer y a veces cuando sale de su casa no sabe volver. –los músculos de su garganta se tensaron-. Le he dicho muchas veces a su hija que personas como ella no pueden estar solas, pero….

Apretó los puños y ha simple vista, Maya pudo apreciar que esta más que enfadado. No supo porque tuvo aquel impulso, pero le acarició el brazo y cuando obtuvo su mirada sorprendida, le regaló una sonrisa.

-Bueno pues entonces, la llevaremos. Así no le ocurrirá nada. –dijo feliz, sin saber porque-. ¿Quiere usted que la acompañemos a casa, Maggie?

La anciana le sonrió y asintió.

-Gracias muchacha, es extraño ver a jóvenes tan amables. Doctor, usted sabe donde está mi casa ¿verdad?

Adam asintió, mirando de reojo a Maya, intentaría que lo que iba a decir sonara lo más normal posible. Después de todo, era una coincidencia.

-Vive en la primera bocacalle, en el edificio de pisos con fachada burdeos que hay justo en el centro. Su hija reside uno por encima, por eso no se ha dado cuenta de que Maggie ha vuelto a salir.

Maya lo observó sorprendida.

-Vaya, en ese mismo bloque de edificios vivo yo.

-¿Si? Que casualidad… -Fue lo único que se le ocurrió contestar.

Maggie, se sujetó mejor al brazo de Adam y con un poco de torpeza lo instó a empezar a caminar. Parecía contenta por sus dos nuevos acompañantes.

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No se que os habrá parecido, poca cosa seguramente XD
Explico un poco. Es una saga de romance vampírico, aunque eso queda claro. Se llamará Vampiros Diurnos y este libro en especial, que es el primero, se llama "Destino Irrestible".
Los protagonistas son Maya y Adam. Y no hace falta decir que el libro es mucho mejor mediante va a avanzando, pero claro, como entenderéis, por precaución no puede poner más.
Para terminar, hoy que es mi cumpleaños mi queridísima Belldandy, me ha regalado un dibujo ello por ella de mi libro (no hace falta decir lo que lloré cuando lo ví UU) El caso es que pensé en dejarlo por aquí para que lo viérais y que pegaba la ocasión ^_^
http://i297.photobucket.com/albums/mm209/Onichama/RegaloFati.jpg

*Fati-chan se recoge los lagrimones.*
De vez en cuando, iré poniendo alguna escena que me guste del libro, y así veis más jeje.
Cualquier pregunta o petición y demases.... dejadme un comentario ^_^

domingo, 26 de octubre de 2008

Luz y Oscuridad: Avance del Ova Futuro 2

Bueno, pues después de repasarlo y tal, además que solo llevo 20 páginas de este UU, creo que os voy a dejar este avance. Son seis páginas pero dicen mucho, así más o menos o podéis hacer una ligera idea de como va esto.
La ropa que llevan es la misma con la que fueron al pasado y la edad Kyo tiene 13 y Ritsuka 18. La estatura de ambos es casi la misma, Kyo un poquito más bajito que Ritsuka, pero solo un poquito. Y no se que más decir... ya lo veréis.
El ova aun no tiene nombre, sumimasen, así que simplemente no puedo ponerlo XD

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Kyo notó como el aire le levantaba el flequillo rubio, había decidido hace dos años que se dejaría el cabello largo, sin embargo, siempre lo llevaba agarrado en una coleta alta, donde las suaves hebras doradas, caían lisas hasta la mitad de su espalda.

De repente, frenó su paso y se acuclilló en la rama donde cayó en el último salto. Con una mano cogió a su hermano de la manga y le estiró para que se agachara con él. El otro compañero de equipo, Kayobi, ya estaba a su lado.

-Demasiado silencio… -susurró despacio.

Ritsuka se giró hacia el rubio, observando como este cerraba los ojos y se concentraba. Intentaba escuchar a través del viento, su aliado. A partir de este, podía llegar a entender conversaciones a cierta distancia. Sin embargo todo parecía estar despejado.

Cuando estaba a punto de levantarse y dar el aviso de falsa alarma, escuchó el latir de un corazón y el chiflido de algo cortando el aire al ser lanzado a una gran velocidad.

Con una rapidez asombrosa, se giró hacia la derecha y se abalanzó sobre Ritsuka, echándolo al suelo a la vez que justo al lado de su oreja, pasaba desfilando un kunai. Ambos cuerpos cayeron al vacío. El moreno sentía las ramas partiéndose dolorosamente en su espalda, así que, poniendo un rostro tenso y apretando los dientes, aguantó los golpes.

-Gírate, aniki. -pronunció Kyo, a la vez que se daba la vuelta y colocaba al mayor sobre él.

Nekoka gruñó por aquello, molesto porque le tratara como si fuera un inútil, sin embargo, se dio cuenta de que ya no caían, si no que flotaban. Alzó la mirada y observó la pompa que los rodeaba, en ella a veces se podía percibir reflejos de diversos colores al brillar.

Llegaron suavemente al suelo, donde el rubio soltó a Ritsuka y ambos se giraron a ver como el ninja que los había atacado caía muerto al suelo, con un Kayobi sobre él. Le había clavado el mismo kunai lanzado en pleno pecho, en una muerte instantánea.

El chico se levantó, limpiándose las dos gotas de sangre que le habían caído sobre la mejilla.

-Odio ensuciarme las manos con tan poca cosa… -se quejó, rozando el pulgar de sus guantes negros contra la sangre-. Que pereza de misión.

Ritsuka lo miró con furia, odiaba a aquel chico. Le era completamente insoportable, por mucho que llevaran tres años en el mismo equipo ya, lo despreciaba. Observó la silueta que tenía frente a él. Aquel cabello rojo pálido, sus ojos afilados de ese color dorado aviejado, sus finos labios fruncidos siempre en una mueca o de disgusto o de burla. Era el ser más envidioso y egoísta que había visto. Tenía una estatura parecida a la suya, más bien, los tres eran casi igual de altos. Pero Kayobi tenía un cuerpo mas fibroso, aunque siempre tuviera esa postura pasota. Llevaba una camiseta beig, con el cuello de red y mangas cortas, unos pantalones marrones, anchos y que le llegaban por debajo de la pantorrilla. Y por supuesto, dos cinturones, uno en la cadera de cuero marrón oscuro, que más bien era por adorno y otro negro que le atravesaba el cuerpo de izquierda a derecha. En él llevaba sus armas, unas especies de cuchillas que se metían en los dedos y ardían.

El moreno apretó la mano cerrándola en un puño y le dio la espalda a los otros dos, estaba ya harto de ser el último mono.

-No necesito que estés siempre sobre mí, Kyo. -el rubio se mantenía quieto, observándolo de reojo con sus afilados ojos grises-. Estoy harto de que siempre intentes quitarme de en medio, yo soy el mayor, el que tendría que cuidar de ti, pero… -apretó más los puños y se mordió el labio-. ¡Quiero que me dejes en paz! -gritó, dándole vuelta y mirándolo fijamente, con esas llamaradas azules.

El menor no se alteró. Se sacudió su abrigo blanco, y repasó con la mano el pai pai que tenía bajo el cuello.

-Yo estoy en este equipo para eso. -respondió, intentando no encarar a su hermano, no le gustaba verlo tan enfadado-. Yo soy capitán anbu, sin embargo, estoy de jefe en un equipo de dos jounin.

Ritsuka cambió su cara por otra más sorprendida. Pero para que lo iba a negar, ya lo sabía. Sabía que todo aquello…

-Todo esto es cosa de Otö-san, ¿verdad?

Kyo se encogió de hombros, mirando a Kayobi para distraerse, el cual pasaba olímpicamente de la conversación.

-Fui yo el que se lo propuse. -explicó, recordando el momento, la inseguridad de su padre y su decisión-. Sabía que el único que podía ordenar que un anbu estuviera en un equipo inferior, era el Hokage o el Cuartel Uchiha. -intentó convencerse de mirarlo, de girarse hacia el moreno, pero su cuerpo no reaccionaba y menos con el largo silencio que se había formado por su parte-. Por supuesto que Otö-san estuvo de acuerdo con ello. Solo lo hicimos porque… era nuestro deber protegerte, eres…

-¿Qué soy? -gruñó Ritsuka, dolido, pues… saberlo era una cosa, pero que fuera su querido hermano quién lo dijera, era como si le pegaran una puñalada-. Dilo. -le animó.

Kyo desvió de nuevo la mirada, observando de nuevo como Kayobi bostezaba, apoyado en un árbol. Le estaba entrando sueño al tío con aquel lío.

-Eres demasiado débil. No sabes utilizar el chakra de Noäh, el Sharingan te cansa demasiado como para utilizarlo más de diez minutos seguidos. Tu taijutsu no es nada del otro mundo, tu genjutsu ni entra en la cuestión, lo único que tienes algo más desarrollado es el ninjutsu, y solo posees el elemento fuego, quedándote en gran desventaja. -intentó que sonara lo peor posible, era una verdad que no había querido decir antes, pero tenía que prevenir a su hermano, no podía dejar que se arriesgara de esa forma.

Ritsuka encogió la cara dolorosamente ¿Esa era la definición que tenía Kyo de él? ¿Qué era un inútil? ¿Qué no sabía ni siquiera manejar las dos herencias que tenía? ¿Qué era una vergüenza para su apellido? Sentía sus ojos escocer, era vergonzoso que con su edad, se le vidriara la vista, pero… oír eso de la boca de su pequeño, de su ángel, lo había atravesado.

Apretó los ojos para que las lágrimas no salieran y tensó la mandíbula.

-Soy… ¡Soy jounin! -gritó, era la única defensa que tenía, el único punto que…

-Hum. -soltó Kayobi, llevándose de nuevo la mano a la boca y bostezando, no se había metido en la conversación hasta ahora, y con un simple ruidito, ya había llamado la atención de los otros dos-. Jounin dice… -volvió a pronunciar, notando los ojos azules helados del Uchiha clavados en él-. Todo el mundo sabe que llegaste a ese rango porque Nara-san es amigo de tu padre, simple enchufe, nada más.

Ritsuka lo contempló como si se hubiera vuelto loco ¿Qué quería decir con eso? ¡Era mentira!

-Eso… eso… -no sabía si contestarle o echarse encima de él y liarse a ostias ¡Dios, como odiaba a ese tío!

-Es cierto. -fue las dos únicas palabras que pronunció Kyo, dejando paralizado a su hermano mayor-. Le pedimos a Shikamaru que te pasara a jounin para que yo pudiera estar a tu lado, un capitán de anbu no podía hacerse cargo de un chunnin, pero si llegabas a jounin la cosa cambiaba.

Ritsuka estaba tan dolido, tan… se agarró su camisa blanca, y la presionó entre sus dedos, notando los zumbidos de su corazón golpeándole el puño. Era el único que no sabía nada. ¡Que vergonzoso! Escondió la mirada tras su flequillo y intentó relajarse, que hubiera… ¿Que hubiera echo su Otö-chan en ese momento? Se hubiera fijado una meta, hubiera echado valor para dar un paso adelante. Hubiera…

De golpe, levantó la cara y con una expresión muy digna. Extendió una mano hacia su hermano.

-Otö-san y tú sois unos bastardos por mentirme. -gruñó entre dientes, con una expresión más tranquila-. Pero te voy a hacer una promesa, Kyo. -el rubio miraba con desconfianza aquel arrebato, nunca le gustaba cuando Ritsuka se tomaba las cosas demasiado a pecho. Frunció los labios antes de levantar la suya y agarrarla. El moreno le sonrió-. Me haré lo suficientemente fuerte como para que no tengas que cuidar de mí, y por supuesto, te vayas a ejercer tu cargo sin tener que hacer de niñera.

El rubio arqueó una sonrisa, una orgullosa, y estiró de la mano del peliazul, hasta hacer que se chocara contra él. Lo miró a los ojos fijamente y le agarró por la barbilla, hipnotizándolo.

-Escucha bien, aniki. -susurró lentamente, notando como los ojazos azules seguían cada movimiento de sus finos labios-. Solo me iré de este equipo cuando tú vengas conmigo al anbu. -se acercó un poquito más y le rozó con la nariz en la suya, en una cariñosa caricia-. Así que hazte lo suficientemente fuerte como para que mi espera merezca la pena.

Ritsuka estaba tan impresionado. No podía apartar su mirada de aquella boca, de aquella expresión, de la profundidad de sus ojos, de aquel gesto seguro, digno. Sentía su pecho moverse violentamente, como si hubiera estado corriendo un maratón. Su pecho cabalgaba furioso, mientras que su respiración, cálida, se mezclaba con la del rubio.

Después de tantos años, Kyo seguía siendo la persona más importante para él. Aquel niño se había convertido en un muchacho atractivo, confiable, y realmente atrayente. Su físico, su personalidad, su carácter, hacía que no pudiera perderle de vista.

Se mojó los labios para que estos pudieran moverse, tenía que contestarle, decirle algo, pero fue Kayobi el que respondió.

-¿Este anbu? -rió el pelirrojo, agachándose para buscar en los bolsillos del ninja muerto-. Antes tu padre me adopta como hijo, seguro que lo está deseando. -ironizó, pues Sasuke no podía ni ver al jounin, le hacía perder a tal punto su paciencia que siempre terminaba pegándole voces y apartándolo de su vista.

-Tan agradable como siempre. -se quejó Ritsuka, contemplándolo con repugnancia. Después, fijándose en que no paraba de rebuscar, se cruzó de brazos, pensativo-. ¿Que leches estás haciendo?

Con un gesto molesto, Kayobi se levantó con las manos vacías. Se las sacudió una contra la otra y echó a mala gana el aire entre los dientes.

-Ni siquiera tiene dinero. Esta misión es una mierda.

Al pobre Ritsuka se le cayó una gotita por la frente, el tío no solo era envidioso y egoísta, si no que también era un ratero. Completamente repugnante. Pero más sorprendido se quedó cuando Kyo también empezó a rebuscar en aquel cuerpo inerte.

-Todo lo feo se pega. -gruñó el peliazul, a disgusto con lo que hacían.

-Yo no busco dinero. -habló tranquilamente el rubio, un poco extrañado porque el acto de Kayobi le hubiera dado una mala sensación. No encontró nada en los bolsillos, así que levantó la mano hacia su pecho, pero tampoco parecía tener nada notable, le miró a ambos lados del cuello y ascendió hacia la bandana. Algo le brilló y haciendo que su uña creciera un poco, retiró un pequeño plástico que había sobre la placa de metal-.
Ya veo.

-¿Qué ves? -Nekoka no pudo evitar acercarse con toda curiosidad, hasta Kayobi con lo indiferente que era con las cosas a las que no le podía sacar provecho, se arrimó a mirar.

Kyo, dándole un estirón, le arrancó la bandana y la levantó sobre su mano, para que sus dos compañeros la vieran.

-Nunca antes había visto este símbolo, pero oí que hace 22 años existía otra aldea oculta.

Ritsuka inspeccionó el símbolo, era una nota musical, eso estaba claro, pero… la parte superior caía hacia abajo, como si le hubieran dejado un rabillo que estaba enrollado en una espiral. Daba la apariencia de que esa no era su forma original.

Kayobi se tocó la barbilla y se arrimó a Kyo, apoyándole con total confianza la mano en el hombro, echándose casi sobre él para mirarla bien. El moreno ya estaba acostumbrado a aquellos gestos, pero el pelirrojo no sabía hasta que punto podían molestarle ¡Y todo porque su otöto no quería que dijera que eran pareja!

-Si, yo también escuché que uno de los sannin tenía una aldea oculta pero… por lo que tengo entendido, vuestro padre se lo cargó ¿no?

Kyo intentó hacer memoria, creía recordar que había ocurrido algo más, pero aún no estaba seguro. Al final, dándose por vencido, se levantó la parte inferior de su abrigo blanco y se metió la bandana en el bolsillo del oscuro pantalón.

-Esto le parecerá muy interesante a tía Sakura. -frunció el ceño al entrever lo que también ocurriría-. Y será otra preocupación para Otö-san.

Ritsuka se sintió un poco triste por su padre, aun seguía sintiéndose culpable por todo lo ocurrido, y tenía la esperanza de que cuando todo cambiara en el pasado, su Naruto no muriera. Pero aún no había ocurrido nada en su tiempo, en ese futuro en el que ellos vivían seguía estando todo igual, seguramente, no habría duda que la deducción de dos futuros alternativos era correcta.

-Esa vieja de la Hokage estará echando rayos por la boca cuando lleguemos. Si por lo menos tuviera unos grandes pechos en los que entretenerme mientras nos sermonea…

Ritsuka se sonrojó y echó la cara hacia otro lado. Odiaba a aquel tipo, odiaba sus comentarios, odiaba hasta a su madre por haberlo parido.

-Cuidado con lo que dices sobre mi tía. -comentó Kyo, con una voz tan suave y tranquila, que ni siquiera había sonado a amenaza, por supuesto, si ahora volviera a decir algo más, le caería un puñetazo, pues… después de tres años juntos, Kayobi ya sabía que escudo poner entre él y el rubio, pero en fin, le gustaba aquel chico-. No me mires así. -comentó el rubio, dándole un golpecito en la frente al pelirrojo para que se apartara de en medio y comenzaran a caminar-. Vamos… -ordenó, dando el primer salto a una rama cercana.

El Uchiha sonrió altivamente a Kayobi, le gustaba como su hermano ponía una distancia entre los dos, a decir más, con los únicos que se mostraba cariñoso era con él y su familia. Aunque… muy a su pesar, parecía que le había cogido aprecio al idiota ratero.

El pelirrojo bostezó y se rascó el brazo como cualquier cosa, dejando que su escaso bello cobrizo, danzaran a la vez que sus dedos.

-Complejo de hermano. -susurró, como quién no quiere la cosa.

-¡Arg! -fue el único sonido que escapó de la garganta de Ritsuka, antes de seguir el mismo camino que los otros dos.

¿Podría soportar a aquel idiota unos años más o lo mataría antes? Bueno, puede que fuera su tía Sakura la que se lo impidiera después de tres voces de las suyas, pues… por su culpa y su torpeza, se habían tardado dos días más en regresar.

Konoha, después de la masacre que causó Akatsuki, tardó más de cuatro años en recuperarse, sin embargo, aun después de seis años, todavía intentaban atacarla. Había países que se aprovechaban de la debilidad ocasionada para intentar hacerse con el poder. Bien que le habían parteado el culo hasta ahora, pero aun así, había que admitir que no se podía prescindir de shinobis en esos momentos.

Nunca entendió por que su padre no quiso obtener el puesto de Shichidaime. Kakashi-san tampoco aceptó, achacándolo a que él no valía para aquello. Shikamaru se negó también, pues le era demasiado problemático y él ya manejaba la escuela ninja, así que la tercera opción fue tía Sakura, que aceptó a regañadientes. Sasuke le convenció ya que si él aceptaba lo veía como una traición hacia Naruto. Al final, Sakura asintió pues… el hospital ya lo llevaba Tsunade-sama, y aunque ella era la segunda mejor medic ninja, no tenía nada fijo ¿Que excusa podía poner?

Así que… después de un largo mes, se decidió que Uzumaki Sakura (apellido que cogió después de casarse con Sai) fuera la séptima Hokage, la Shichidaime. Y la que seguro, le iba a dar de ostias cuando le entregaran el reporte.
Negó con la cabeza para no imaginarse su expresión de furia y aceleró el ritmo, pues su hermano y su “compañero” casi lo habían dejado atrás.

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Pues ahí esta jeje. Me encanta Kayobi, es una personaje que desde que Dark Yokisa (su creadora) me lo mencionó, no pude dejar de llorarle para que me lo prestara. Lo malo es que es bastante diferente a como ella lo ve, pero es que a mí me dio esa idea, y le quedaba muy bien para el ova.

Podéis ver un poco la diferencia de carácter de los personajes, pero es que simplemente eran muy pequeños en el fic original. Kyo ya era maduro para tener solo 7 años, ahora que tiene 13 y encima es capitán anbu, el tio parece un viejo XD Es muy protector con su hermano y la razón por la que no quiere que digan que son pareja ya lo veréis más tarde.
Las que hayais leido atentamente, os habréis dado cuenta de que Kyo ahora tiene el pelo largo, pues exactamente tiene el mismo peinado que Ichigo. También explicaré más tarde por qué.
Es mucho más fuerte que los miembros de equipo. Kayobi es jounin por derecho, Ritsuka sigue siendo un desastre UU Pero en este Ova les demostrará a todos lo que vale, jojojojo.
Ritsuka más o menos sigue igual, es menos infantil y más que cariñoso con Kyo, le tiene cierto respeto, como si le diera miedo tocarlo por no ofenderlo. Su relación madura de una forma diferente, pues claro, Kyo no creció ukemente como él esperaba XD
No voy a decir como giraran las tornas ni las parejas que se formaran, pero creo que es evidente.
Solo aviso que Ichigo tendrá cierta importancia en este fic.
Si queréis hacerme preguntas dejadme comentarios y yo os lo contestaré al momento ^^
Eso es todo gracias por leerlo, jeje.

sábado, 25 de octubre de 2008

Luz y oscuridad: Capítulo 23

He tardado un día en poder responder reviews. Pero es que quería colgar el último capítulo de una vez por todas, sumimasen UU

Luz y oscuridad: Capítulo 23 "Lazos, Miedo y Amor"

Podéis leerlo aquí-> http://www.fanfiction.net/s/3442081/23/

Contestación de Reviews del capítulo 22:

fati-chan: Se ha cortado el reviews, que lástima UU ¿Te da grima la escena entre Naruto e Itachi? A mí me da morbo esa pareja, pero de todas formas intenté que fuera lo más suave posible jeje. Espero que este capítulo te haya gustado. No puedo comentarte más porque no aparece el review XD Besitos ^_^

CELESTE KAIRI .C.K: ¡Hola! Bueno, que no te duela aunque se acabe, de todas formas todavía quedan muchos ovas, cada uno de cincuenta páginas, así que sería unos… *fati-chan hace cuentas* diez capítulos de veinticinco hojas. ¡Uh Oh! Nada de lo que preocuparse jajaja. Eso si, puede que en vez de actualizar todas las semanas, lo haga de dos en dos o de tres en tres pero… algo es algo XD.
Sobre Sasuke, ya ves en este capítulo que el del futuro no era tan malo ni mucho menos, así que Sasuke no tiene que cambiar, solo tiene que averiguar como hacer las mismas cosas sin aparentar hacer otras XD Dios que lío jajaja. Me refiero a saber hacer las cosas bien, que solo con la intención no vale XD
Gracias por leerme, linda ^_^

Hinatahyugadiaz: ¡Hola! Y si, me podía haber quedado más trágico, pero… no soy muy buena para eso, de todas formas si casi lloras ya vale jajaja. ¡No mates a Sasuke que no es tan malo como parece! Y de eso ya te habrás dado cuenta ahora, como el Itachi que le dices hi** de pu** XD Espero que te haya gustado el final, besitos.

Hazz-chan: Gracias por ese bonito reviews. Por su puesto que voy a contestar reviews, puede que un poco tarde, pero siempre lo haré. Además para eso me cree el blog jeje. Te lo agradecería infinitamente si siguieras leyéndome, y aceptaré esa promesa, preciosa. Espero que te haya gustado este último capítulo antes de los Ovas. Muchos besitos.

katsurag: ¡Hola! Si fue un tanto triste ains… Me alegro que te parezca tan bueno el fic. Para decir la verdad, y todo hay que reconocerlo, nunca he leído a Celen o Nesly O.O, siempre es mejor tarde que nunca, así que cuando tenga un ratito iré a mirar jeje. Muchas gracias por seguir leyendo y espero que te haya gustado el final, besitos.

PanLeeBlackfraids: ¡Hola! Jajaja, todas las que la teníais tomadas con el Sasuke del futuro, en este capítulo os habrá dejado pasmadas jeje. Me gusta hacer como Kishimoto, ni todos son tan malos como aparentan, ni todos son tan buenos. Yo es que soy muy rara jeje. Yo también soy fan del itanaru, pero desde que se ha muerto me da cosita utilizarlo en mis fic. Ains… bueno, espero que te guste este capítulo final. Nos vemos, preciosa.

Miharu Ankoku: ¡Hola! Como me alegra verte de nuevo. Ahora tengo una duda, ese Miharu… ¿Es por el prota de Nabari no Ou? Adoro a ese niño. Si no es así pues nada, jaja pero tenía que preguntar.
Eres la primera que le ha dado lástima el Sasuke del futuro, ole por ti XD. A mí en este capítulo me ha gustado un montón. Se nota la diferencia de madurez, ¿verdad?
Espero que te haya gustado este último capítulo. Ahora a ponerse manos a la obra con los ovas. Quédate conmigo, ¿si? Besitos.

ayame chan: ¡Hola! No sabes como me alegro de que te guste tanto. El Sasuke del futuro es muy complejo, pero me gusta la forma en la que lo has descrito. En cierto modo, aunque sea el mismo Sasuke, es mayor, así que… se supone que tiene que ser más maduro, y eso se nota en el fic n.n (aunque la clase de madurez depende de la personalidad del personaje XD)
En el caso de Naruto, es como tú dices. Él no quería sentir nada, pero no está hecho de piedra, y los hombres por naturaleza son calientes. Después agrega que Itachi se parece muchísimo a Sasuke, pobre Naruto jajaja XD
¿El capítulo no te supo a nada? Espero que te refirieras a que te resultó corto XD Seguro que con este último ya no te pasa lo mismo. ¡Son 36 páginas por dios! Espero que te guste con todo el corazón, besitos preciosa.


Chibi Nena: ¡Hola! Si… el capítulo es bastante triste… y sobre todo como dices la escena del cadáver de Naruto, y los griteríos de Sasuke destrozado tampoco ayudaban UU.
Bueno, para Naruto no fue humillante acostarse con Itachi, le dolió el orgullo. Ser dominado por alguien no es algo que nuestro rubio haya permitido muchas veces. Y sentirse tan impotente mientras su hijo estaba en peligro fue lo que le hizo tomar la decisión. Y no creo que Sasuke juzgara a Naruto, no lo hizo en el futuro y no lo hará en el presente, te lo prometo jeje.
También admiro tu forma de ver el fic, y si, Sasuke no sabía nada, y como verás en este capítulo, él cayó aun sabiendo que Kyo no era su hijo y todo por miedo de perder a su familia. Creo que es un punto a su favor después de todo.
No tienes que agradecerme por que siga el fic, yo os tengo que agradecer a vosotras por volver cuando yo me distancié tan abruptamente. Y sobre otros fic, tengo preparados un megaoneshot de los míos y un fic que lo estoy puliendo… De todas formas, mientras las ideas se van formando claras en mi mente, solo escribiré los Ovas de Luz y Oscuridad y ya veremos más adelante que ocurre. Sin olvidar que tengo mi libro parado y tengo que seguirlo ante de que mi familia se de cuenta jajaja XD
Gracias por leerme, espero verte siempre por aquí.


Ch3l: ¡Hola! Uis, uis, tienes pinta de haber llorado mucho UU No te preocupes, que todo tiene un final feliz, si no es ahora será más tarde pero… todo viene, te lo aseguro, jeje. ¿Por qué tenía que morir Naruto? Para que cuadrara la historia jajaja. También por otro cosa, ya verás, ya verás, se verá en el quinto ova creo… seguro que os sorprende. Besitos, linda y gracias por quedarte.

Isfryd Beloved: ¡Hola! ¿Fan nº 1? ¿Pero es que tengo fan? Jajaja. Nada, para mí no sois fan, sois amigas, aunque no veas lo que me halaga que digáis eso. ¡No lo hagáis más, que me vuelvo creída XD!
Me agrada que te guste el fic, cuando lo comencé no esperaba que fuera tan famoso, de verdad. Muchas gracias por ayudarme a que así sea.
Itachi no es tan malo, solo se siente solo. El Sasuke del futuro solo cometió un error, no saber como expresarse y hacer bien las cosas, pero sus intenciones eran buenas. Y Ritsuka no tendría que haber heredado el orgullo de sus padres y haber acudido a los brazos de Naruto como bien dices, pero recuerda de quién es hijo jeje.
Yo creía que había quedado claro que el muerto era Naruto, jajaja.
Me alegro que te guste tanto el fic y espero verte de nuevo por aquí. ¡No te olvides de mí, que te espero! Besitos.

Tsunade25: ¡Hola! Me alegro que te gustara, si el otro fue de tu agrado seguro que este también, jeje. Aunque has dicho algo que se me ha dicho completamente de la cabeza. ¿Cómo se enteró Ankoku de que Kyo no era hijo de Sasuke? Es una escena que yo tenía pensaba pero… no sabía cuando añadirla, menciono algo en el primer ova pero nada importante… creo que lo pondré en el segundo. Gracias a ti vaya, porque de verdad que se me había ido de la mente XD
¡Arg! Me quedé con las ganas de verte llorar, caramba. La próxima vez me esforzaré más jeje.
Por cierto, me has dejado maravillada con tu última deducción. Eso mismo dice Sasuke en el último capítulo. Si Naruto le hubiera dicho la verdad todo hubiera cambiado. Porque Sasuke sabía que no era su hijo, y por miedo a perderlos se lo tragó. Pero claro… ¿Como podría el pobre Sasuke saber que todo había sido a causa de algo así? Si uno hubiera preguntado y el otro se hubiera explicado, nada pasaría. Pero entonces… ¿Me quedaría sin fic? Jajajaja XD
No se si en este final, se ha arreglado el caos como tu dices. De todas formas, en el quinto ova os espera una gran sorpresa. De nuevo algo que seguro no podéis ni imaginar jajaja. Muchos besitos y espero que sigas leyéndome, xao.

Kuroi Yukie: ¡Hola! ¿Te he hecho llorar? ¿ne, ne, neee? Que felicidad XD
Sobre lo de Uchiha-bastardo, bueno… a mí Sasuke siempre me ha parecido un bastardo y en realidad es un personaje que me cae como una patada en el culo, de pareja con Naruto lo soporto un poco más. El caso… que en este capítulo se me cruzaron los cables y se ha convertido en una hermanita de la caridad XD Por lo menos intenté explicarlo.
Espero que te guste jeje. Besitos y gracias por el review.

ale-are: ¡Hola! Me alegro que te sorprendieras con el capi, este último también te habrá dejado trastornada. A veces ni yo misma se de donde saco las cosas para que den tantas vueltas. Puede que sea la influencia de Kishimoto. “Ahora eres malo, y ahora eres bueno, ahora pareces malo pero en el fondo eres bueno, y ahora… simplemente eres un santo” jajajajaja XD (descripción de la vida de Itachi según Kishimoto XD).
Nos vemos en el capi nuevo, cuídate, hermosa, besitos.

Psyco-Kaye: ¡Hola! Me alegro tanto que os gusta la escena de Sasuke desperado… >.<>

lady-orochimaru: ¡Hola! Jejeje… *fati-chan se ruboriza* No sabía que te gustara tanto el fic jeje. Pobre de los niños, de Sasuke (F) y de Itachi (P). De verdad es una lástima.
Por cierto, ¿Qué es maraco? Jajajaja. Soy española y esa palabra no me suena de nada jeje.
Espero que te haya gustado el final, deseo con todo el corazón que no te decepcione y que sea más o menos lo que esperabas (con alguna que otra sorpresa, por supuesto :P)
Sabes que siempre espero tu reviews, así que muchos besitos y gracias.

Narunita: ¡Hola! De nada por dedicarte el capítulo pasado. El final por supuesto tendría que ir para mis dos niñas. Tú y Belldandy. Así que primero pensé en ti y el segundo para ella. Ya sabes que el megaoneshot también irá para las dos >.<. Todas mencionáis la escena de Sasuke llorando al Naruto muerto, eso me dice que realmente os gustó. Lo tomaré en cuenta para próximas escenas jajajaja. Sobre final feliz, no se yo si para el futuro este capítulo se puede llamar feliz, pero te aseguro que en el ova quinto os tengo una sorpresa, jojojojo. A mí me encanta el itanaru, pero claro, como dices no pegaría mucho en el fic, y de todas formas me esforcé para que saliera uno, algo es algo, ¿no? XD El Ova de Ritsuka y Kyo, todavía lo estoy depurando, cada vez la idea se vuelve más retorcida, hasta ha quedado Ichigo metido por medio, cuando supuestamente no era esa mi idea primordial. Hasta he removido el clan Uzumaki así de golpe y porrazo. Si Kishi viera todas las vueltas que le doy a su manga me ahorcaría jajaja XD. Si, no puedo creer que tenga tantos reviews, casi lloro de la emoción, ya que… veinticinco por capítulo después de un abandono de casi un año, es mucho, de verdad, antes tenía treinta y cuatro o así, pero bueno, con que me lea alguien ya estoy yo feliz jojo. El fic nuevo de verdad que lo seguiré, depuraré la idea un poco más, y intentaré terminar primero los ovas y el megaoneshot, y entonces lo escribiré poco a poco… También te recuerdo que tengo mi libro ahí aparcado y eso no puede ser. ¿Por qué el día no tiene más horas? Ains… Yo también te quiero a ti nena, te echo un poco de menos. Esta última semana, con los doujin y el final del fic no hemos podido hablar. ¿Dónde estás xoxo? ¡fati-chan te echa de menos!

Hitomi_miri: ¡Hola! Lo siento si te he traumatizado o algo jajaja. Por lo menos el Naruto que está muerto es el del futuro, el nuestro (por decirlo de alguna manera) está vivito y coleando jeje. Además… todavía hay un secreto del Naruto del futuro que se sabrá en el quinto ova, así que… jojo, no pierdas las esperanzas. Todavía no he escrito el segundo y ya sé que voy a poner en el quinto, no tengo remedio jajaja XD
La escena en la que Sasuke le reclara a Naruto os gustó a todas, no me lo puedo creer. No hay ni una que no la mencione, me hacéis feliz. Sobre el lemon itanaru, quería como bien has dicho, que quedara claro que no fue una violación. Naruto aunque no quisiera admitirlo lo disfrutó, que diablos XD
Te agradezco tu enorme apoyo, de verdad que para mí todos esos comentarios amables me hacen muy feliz.
Cariño, un abrazo y muchos besitos para ti. Espero que este último capítulo te guste.

Miraru: ¡Hola! Se aceptan las felicitaciones humildemente ^_^
Si te soy sincera yo también, a mí tampoco me han gustado nunca los fic donde Naruto queda preñado, aun así… quería ver a esos niños grandes, cosa que no es común en ningún fic que yo haya leído. Así que viendo Sailor moon (si, me la estoy descargando de nuevo XD) pensé… ¡Oh, esta es la mía! XD Estuve un año entero casi, replanteándome la idea una y otra vez, pensando si saldría bien o no. Y fíjate, es el fic mas querido que tengo. Y si… también reconozco que el summary era una mierda, ahora lo he cambiado, aunque sigue siendo igual de malo, jajaja.
Me alegro que estuvieras deseando saber que ocurre en el futuro y espero que este último capítulo no te decepcionara. Te buscaré en los Ovas, besitos cielo.

Belldandy: ¡Aquí está mi niña! No te preocupes si tardaste en leerlo, en este último ya tengo tu reviews guardadito así que no te preocupes jajaja. Ya me dijiste que se te cortó, que lástima. Bueno de todas formas, muchas gracias linda, sabes que te quiero mucho >.<


zafirito: ¡Hola! No veas como me alegro de verte. Tus reviews siempre me hacen muy feliz. A veces cuando cuelgo un capítulo estoy ansiosa solo de esperar tu reviews jeje.
Por cierto, nunca dejas de sorprenderme, chica, de verdad O.O La explicación que diste a la reacción de Sasuke es simplemente la exacta. Claro que si lo piensas de nuevo, ni Ankoku, Ritsuka y menos Kyo, sabía que Sasuke conocía la verdad sobre Kyo, o por lo menos que era hijo de Itachi. Así que era imposible que pudieran llevar a la conclusión que tu has llegado. Además, Sasuke aunque es bueno y siempre lo ha sido, hasta en el manga UU, no sabe reaccionar bien a las situaciones, tampoco sabe manejarlas. Es muy suyo, y cree que todo se hace bien a su manera. En este capítulo yo explico su razonamiento y los niños lo entienden, porque al final conocen la personalidad de Sasuke. Ni siquiera el mismo Naruto se fiaba de las reacciones de Sasuke. Pero claro, los del presente son diferentes, eso se nota. Por que ellos pudieron cambiar gracias a la llegada de los niños, si estos no hubieran ido al pasado, la historia se repetiría una y otra vez. Sasuke después de ver el sufrimiento de esos niños que supuestamente eran sus hijos, no pudo reaccionar como habría echo al descubrir que Kyo no era su hijo. ¿Te acuerdas de la escena en la que Sasuke entra en Kyo? Al ser más joven también reaccionó de otra manera, tampoco tenía los años de resentimiento guardado que el otro Sasuke estuvo soportando, échale cuentas, Kyo nació cuando Ankoku ya tenía 8 años. Ocho años sabiendo que el hermano que amabas, el asesino de tu familia, estaba libre y encima se había acostado con tu marido, estupendo XD El Sasuke del presente era diferente, tenía a los niños y en sí, su Naruto todavía no hay echo nada de eso, así que podía pensar con más claridad. No se si me entiendes XD Anda que no me enrollo (tienes que estar horrorizada UU).
Y de nuevo me vuelves a sorprender, no te puedo decir nada sobre tu comentario de la técnica de resurrección de Chiyo, pero… maldita sea XD que asquerosamente lista que eres jajajaja XD Era algo que me tenía guardado para el quinto ova, vienes tu y me la jodes jajaja XD (en el fondo me gusta *O*) menos mal que no has adivinado quién se sacrifica, por que entonces me pego un tiro jajaja XD
Sobre el nacimiento de Kyo, sería en el quinto ova también. En este, por primera vez en todos los ovas, el pasado y el futuro se volverían a juntar. Por culpa de la vuelta de Naruto (cof cof) el equilibrio se romperá y se abrirán puertas tridimensionales por toda Konoha, entonces hola catástrofe XD. No sé porque te cuento todo esto ozú UU El caso es que… de quién será hijo Kyo, lo descubrirás y también las diferencias que habrá entre un Kyo y otro. Es una completa locura, pero así te dejo material para que pienses más jajaja XD
Muchas gracias por tus reviews, me hacen completamente feliz. ¡Uh Oh! Leo tu review y tengo un orgasmo jajaja. Besitos linda *O*.

xMaria3x: ¡Hola! Bueno, otra lo suficientemente lista como para pensar que ocurrirá con el nacimiento de Kyo. Bueno, puede que el Kyo nacido en el presente, sea ligeramente diferente al del futuro, pero… será Kyo, eso no lo olvides. De todas formas, recuerda que Itachi puso la semilla, pero quién lo incubó, quién le prestó su chakra para crecer durante los tres meses que dura un embarazo bijuu. Ese fue Sasuke. Ya te digo que el cambio será ligero.
Si bueno, como verás en el último capítulo, el Sasuke del futuro con el Naruto del pasado da bastante morbo. Pero ese Sasuke no siente nada por este Naruto, vale… es igual que su amado, pero no es él UU Y para Naruto igual, aunque… no deja de decir una y otra vez en el capítulo que Sasuke Futuro está cañón jajaja XD Tengo que poner algo más de ellos en plan broma, pero en el único Ova que podría hacerlo sería en el quinto, y para eso queda mucho. Bueno, bueno, no te lío más.
Gracias por el reviews y claro, agrégame al msn, aunque te aviso desde ya que me veas allí es muy difícil UU Besitos, cielo.

tenma-chan: ¡Hola! Con este capítulo nuevo te habrás quedado más tranquila. De todas formas, Naruto no fue violado por Itachi, como verás, en ningún momento del sexo le hizo daño y tampoco es que naru lo pasara muy mal, es la culpa lo que lo mataba pero tía, se corrió, así que le gustó XD (aunque eso no quita que le supiera mal UU)
Sasuke no es un pésimo padre como verás aquí, es solo que no sabe como comportarse o hacer las cosas, todo irá bien desde ahora ^_^
Tranquila y disfruta de este nuevo que es muy más alegre… bueno, muchos menos triste que el otro jeje. Besitos y gracias por el review.

Miru: ¡Hola! Entiendo que te perdieras jeje. Este fic como no lo leas seguidamente, todas las semanas o desde el principio, de verdad que no puedes evitar que algunas cosas te fallen. Tiene demasiado secretos y obviedades ocultas en muchos capítulos como para cogerlo de sopetón de mes a mes UU (aunque la mayoría es por mi culpa UU).
La escena de Sasuke llorando sobre Naruto fue linda, de verdad que me gustó mucho.
Sobre los link, yo los he mirado y funcionan, es más, hay algunos más que tengo que añadir, como uno de Kyo y Ritsuka que me hizo tabe-chan donde salen juntitos y coloreados, vamos… realmente lindos *O*.
Kreus y compañía como tu dices son chakra, los bijuu que están dentro de los jinchuuriki son formas de chakra, así que… se podría decir que no tienen edad. Pero si tuviéramos que poner una, sin duda la misma que su contenedor O.O
Sobre la concepción de Kyo, eres la tercera que me lo pregunta, se sabrá en el quinto ova, jojojo. Así que… pues nada, habrá que esperar, no te puedo decir mucho, a parte de que será una grata sorpresa jeje.
Besitos y gracias por el review y eso de que no tarde mucho sumimasen, me comí una semana de más UU

Yoki: ¡Hola! Si es verdad que hace mucho que no nos vemos, y tal y como te prometí, Kayobi sale en este capítulo. Ya se que no es igual a como tú te lo imaginas, pero gomen ne. Así lo veo yo y me gusta XD Pregunta todo lo que quieras y si, mi cumpleaños es el jueves que viene, jojojojo. Nos vemos preciosa ^_^

Kami Inuzuka 120: ¡Hola! Gracias por leer tantos capítulos seguidos, seguramente habrá sido un arduo trabajo, te lo agradezco ^_^ Lo siento haberte echo llorar pero… sin duda esa era mi intención jajajaja. Y hasta estoy contenta jojo. Si tienes muchas dudas y no tienes ganas de volver a leértelo me las puedes preguntar y yo te contesto, en serio. Sigue leyendo mi fic y me harás muy feliz, nos vemos en el último capítulo. Te espero, muchos besitos.
Por cierto… se me olvidaba XD Tengo tu pm guardado, cuando tenga un poquito de tiempo te lo contesto, lo juro UU


Bueno, eso es todo. 25 reviews igual que la otra vez. Lo que más me gusta del blog es la manera tan rica en la que puedo explayarme en las contestaciones, muajajaja XD
Este capítulo le he puesto mucho cariño porque es el final, así que por favor, leerlo también cuidadosamente.
Y que decir... pasaros de vez en cuando para ver el avance del ova de Ritsuka y Kyo, y también para saber de que irá mi próximo megaoneshot y mi nuevo fic. Aunque ahora sean meros proyectos.

jueves, 9 de octubre de 2008

Luz y Oscuridad: Avance del Ova Futuro 1

Bueno, ya que me creé el blog por obligación, porque no aprovecharlo??? XD
Como dice el título, aquí os traigo el avance del Ova Futuro, que se llama "¿Por que él?"
Son solo cuatro páginas de cincuenta, pero... es solo un avance, claro está XD
Ahí va...

¿Por qué él?
Ankoku subía las escaleras de la torre Hokage, tenía que reconocer que el tatuaje de anbu que llevaba en el brazo le dolía como mil demonios. Pero ella no se quejaría, no señor. Su padre le acaba de regalar su arma mas querida, la Kusanagi, que llevaba en su espalda y a la vista de todo el mundo. Se sentía honrada, por primera vez había aceptado su potencial, hasta había estado a punto de llorar cuando por fin después de un gruñido entre dientes se había sacado la katana de la cuerda y se la había entregado. Dándole por supuesto un beso rápido en la mejilla y despachándola con la mano ¡Pero que seco que era Sasuke! Creía recordar que nunca en su vida la había llamado hija y por consiguiente ella a él nunca padre. Por lo menos no delante de suya.

Frente la puerta del despacho de su Otö-chan, había dos guardas, los cuales siempre lo custodiaban menos en su propia casa por supuesto. La chica se quitó la máscara de anbu y le sonrió. Su flequillo castaño se balanceó ligeramente.

-Hola Ankoku-san. ¿Vienes a ver a tu padre? -Tenten sonrió ligeramente, a sus 31 años seguía igual de mona, mucho más madura, por supuesto.

Antes de que pudiera contestar, su compañero, sin la educación de quitarse la máscara, le dio de lado y meneo la mano para que se marchara.

-Ahora mismo Hokage-sama esta ocupado, vuelve luego.

Tenten lo miró con el ceño fruncido y le negó con la cabeza a Ankoku, que tenía la ceja alzada sin entender. La castañita le cogió de la muñeca y estiró de ella hasta la puerta, a la cual llamó.

-No le escuches… -murmuró bajito sabiendo que Neji se había mosqueado por quitarle poder. Esperó a que Naruto contestara-. Es su hija ¿Puede entrar?

-¡Si! -dijo a voces-. ¡Y dale un poco de agua al agrio ese que tienes como compañero-ttebayo!

Tenten y Ankoku sonrieron mientras abrían la puerta y Neji las miró mal tras la máscara. Siempre le había tenido ganas a esa niña Uchiha, le repateaba su soberbia.

Tras la morena se cerró la puerta y esta andó a paso ligero hasta llegar al escritorio de su padre.

-Naruto, quiero mi máscara. -ordenó muy seria mientras dejaba las manos caer encima de las columnas de papeles que había sobre la mesa-. Y la quiero ahora.

El rubio arrugó la frente y se levantó de la silla, colocándose delante de su hija, intentando con su profunda mirada azul, adivinar todo lo que pasaba por aquella cabecita.

-¿Yo que te dije, Ankoku?

-Me da igual, Naruto. Ya me he hecho el tatuaje y seré anbu quieras tu o no. -se reveló ella, plantándole cara a su padre.

Naruto furioso levantó la mano para darle una bofetada, la chica cerró los ojos y esperó el golpe, pero este nunca llegó. En un rápido movimiento el kitsune había cogido la Kusanagi y la tenía entre sus manos.

-Así que el baka de Sasuke te dio permiso ¿no? -respiró hondo y volvió a preguntar-. ¿Quién te ha reclutado? Dame su nombre para que ahora mismo deshaga la orden. -al ver que Ankoku se quedaba callada los nervios de su rubio padre se pusieron a flor de piel-. ¡Si yo soy el Hokage porque mierda nadie me hace caso! –gritó-. Si yo dije que no quería que mi hija con 15 años fuera anbu ¿Por qué no obedecieron? –gruñó, apretando tanto la funda de la katana como para partirla.

La morena rápidamente se la quitó de la mano y cogió la careta que había en el armario próximo al escritorio, la cual pertenecía a Naruto. Este intentó pararla pero ya había llegado a la puerta de la estancia.

-No te pongas así Otö-chan o te saldrán arrugas. -rió y justo antes de salir completamente dijo-. La próxima vez que me veas, salúdame como Uchiha Taichou, Naruto. -y dio un portazo mientras corría por los pasillos.

El rubio se había quedado pasmado, a no… eso si que no ¿Pero como se le podía ocurrir? ¡Y menos ahora con Akatsuki, la guerra fría había acabado! Se fue directo a la percha, se puso la capa de Hokage e iba a salir cuando recordó que Sasuke le había dado permiso, claro esta. ¡Él era el subordinado que se había saltado el cargo de poder! Ya que él era el encargado de la policía en Konoha y todo los rangos adquiridos ninjas.

Naruto rechinó los dientes y apretó el pomo con fuerza. Esta noche ese cabrón dormiría en el sofá, vaya que sí (XD)

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Ankoku estaba feliz con su kusanagi y su máscara de anbu, por fin su sueño se estaba haciendo realidad. Llegó al sitio donde le estaban esperando, entró en la torre policial de los Uchihas y subió hasta el despacho de su padre. Primero llamó y cuando le ordenaron entrar eso fue lo que hizo. Observó la sala, había dos muchachos y su padre.

Sasuke estaba apoyado sobre el escritorio con los brazos cruzados, y los chicos se volvieron directamente hacia ella, ambos se sonrojaron, lo que provocó un gruñido por parte del Uchiha.

-Pasa Ankoku. -ascendió la mirada hacia ellos-. Y vosotros dejad de mirarla como si quisierais desnudarla. -gruñó nuevamente, apretando mas los brazos para tenerlos ocupados y no exponerse a la tentación de pegarle un puñetazo a cada uno.

La morena pasó sin siquiera mirarlos, con la vista al frente y totalmente seria, como era su porte normal. Su cabello entre liso y ondulado, caía a mitad de su espalda, de un azul un poco más oscuro que el de su hermano Ritsuka pero más claro que el de su padre. En sus ojos, solía mantener activado el Sharingan, había entrenado los suficiente como para que no le causara cansancio alguno. Llevaba un top negro, con cuello de red en forma de pico y en el centro el símbolo de los Uchiha. Sobre este llevaba una capa azul marino, sin manga en la parte izquierda y una corta en la derecha. Sobre la parte posterior de su cuerpo, una minifalda burdeos donde tenía su bandana, de la cual solo se veía la placa al tener otra capa trasera negra que caía sobre sus caderas hasta mitad de su pantorrilla. De calzado unas botas altas también burdeos, donde en la derecha le salía una malla de red que le subía hasta mitad del muslo, compañera de la del antebrazo también derecho y la que llevaba en el codo izquierdo. Una mujer de bandera que costaba no mirar cada vez que pasaba por su lado.

Con total elegancia Ankoku se echó el cabello azulado hacia atrás, notando como los chicos seguían el movimiento con sus ojos.

-Sasuke, dime para que estoy aquí, no tengo ganas de seguir actuando como una modelo.

Este asintió y señaló a ambos chicos, primero el de su izquierda. Ella lo miró.

-Tus subordinados. –explicó-. Este es Kato Ichigo, no es muy diestro pero espero que tú le enseñes algo. -el chico rápidamente se sonrojó por el comentario, pero aún más por la forma en que ella lo miraba.

Ankoku le dio un repaso visual. De los pies a la cabeza. Primero se fijó en su cabello, tenía un tonillo gris que resultaba algo brillante, además de parecer tenerlo corto pero que graciosamente le salía una pequeña coletita completamente lisa que le llegaba a la mitad de la espalda, después sus ojos, de un púrpura bastante bello. Se quedó un poco parada en su cara, había que reconocer que se parecía inmensamente a su Otö-chan, tanto que se volvió hacia su padre para comentarlo.

-Esto… Sasuke… ¿No se parece…? -este le cortó.

-Si, mucho, pero te juro que no le toca nada. Naruto a parte de Sai no tiene ninguna familia más. -explicó tranquilamente, a él también le había sorprendido en un principio, si se tiñera el pelo y se pusiera lentillas en los ojos, se podría confundir con el mismo Naruto cuando tenía su edad.

Ankoku asintió y siguió mirándole, ahora la ropa, estaba vestido como un ambu, con complementos propios, como los guantes negros que le llegaban hasta la parte superior del brazo, justo por debajo del tatuaje. Tenía en el dorso de las manos una placa de hierro y en el brazo derecho más que lo cubrían por encima, protectoramente. Aunque fuera anbu también llevaba como ella su bandana, que le caía sobre el pecho al tenerla sujeta al cuello. En la cintura una correa donde sujetaba su katana, larga y lisa, con la empuñadura roja.

-Bien. -afirmó la morena, le parecía suficientemente fuerte como para estar en su equipo, si era algo torpe ya tendría tiempo de adiestrarlo, ahora se giró hacia el otro muchacho, esperando que su padre le presentara-. ¿Y este? -apresuró.

Sasuke hizo un movimiento con la cabeza y lo señaló con mala gana.

-Este es Nara Hikaru. –suspiró-. El hijo de Shikamaru y Temari, es un ninja de Suna, pero mientras esté aquí, también puede trabajar con nosotros, para eso su padre es de Konoha. -le miró afiladamente y después agregó mordaz-. No le tengo ni pizca de confianza así que le asigno a tu equipo, ya sabes Ankoku, a cualquier movimiento extraño que haga, avísame.

Esta se giró para mirarlo fijamente. No llevaba bandana y se vestía como cualquier anbu sin diferencia. Su cabello era castaño con el pelo recogido en dos pequeños moños en la nuca que terminaban en punta y sus ojos verdes aqua. Le pareció atractivo pero había algo en su mirada que no le traía confianza.

Se volvió completamente hacia él y en un movimiento rápido le puso la kusanagi en la garganta. El chico no se movió, simplemente le clavo la mirada y esperó a ver que sucedía. Ichigo si que se tensó y Sasuke simplemente miraba la escena.

Ankoku sonrió macabramente y se relamió los labios, mientras apretaba más la afilada hoja sobre aquel blanquito cuello. Se acercó tanto que casi podía rozarle la boca, y eso que era un poco más baja que él.

-Te juro que si haces algo fuera de lo común, yo misma te juzgaré con esta Katana. -comentó agriamente, con aquel tono bajo y vibrante que le caracterizaba. Tenía la voz algo grave para ser una mujer, pero ello le daba más sensualidad de la que ya desprendía.

-Si, Uchiha Taichou.

Esta quitó la katana y se la volvió a guardar en la espalda. Su sonrisa juguetona no desapareció. Le había parecido un reto interesante y ella no pararía hasta saber porque aquel chico le causaba esa sensación.

Sasuke sonrió orgullosamente, su hija era de armas tomar, hasta más de una vez le había vencido. Le pareció que su actitud anterior hacia ella había sido estúpida ¿Porque tratarla inferiormente por ser una mujer? A los diez años fue Genin, a los once chunnin, a los trece Jounin, y a los quince había pasado a capitán anbu. Su hija era todo un prodigio.

-Podéis marcharos, este será el primer día que formaréis un equipo juntos, iros conociendo.

Los tres asintieron y en los segundos después, desaparecieron, comenzando así su vida en común.
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Y eso es todo lo que voy a poner UU
A Ichigo ya lo conocéis. También tiene sus secretos. Unos los descubrirés en este Ova, otros en el tercero del Futuro. Si soportáis los dos primeros y os gusta, tengo en mente un tercero con una trama bastante interesante, jejeje.
Si queréis ver los dibujos de Ankoku e Ichigo, ya sabéis que están en mi profile de FF.
Otro día hablaré un poquito de mi libro y también de un anime que estoy viendo y me encanta. Vamos.... de todo un poco UU