Bueno, para quienes quieran saber en que estoy trabajando ahora, os dejo un pequeño avance de lo que sería mi nuevo mega oneshot XD (los llamo así porque son enormes)
Tengo pensando colgarlo todo de una vez, pero no he cubierto una cuarta parte de la trama y ya llevo 30 páginas. Así que supongo que lo colgaré en dos partes.
El título significa Vampiro y Hombre lobo. Nada muy original, pero realmente en eso consiste el oneshot.
Os dejo el resumen que voy a poner en FF cuando lo cuegue:
¿Cómo pueden saber si se aman o se odian? ¿Y si son amantes? Todo puede ocurrir cuando tú eres un vampiro inexperto y un licántropo te obliga a ser su compañero después de una noche alocada de sexo salvaje.
Y ahora, como ya dije, el avance ^_^ (Leed con cuidado y atención, este pedazo que voy a traer casi podría leerse independiente al oneshot, así que aprovechad. ¡Ademas contiene lemon!)
Kyüketsuki to Otoko Okami
Hacía viento, fuerte, recio, que le golpeaba en los oídos, haciéndole oír un afanoso zumbido. El niño se encogió, tapándose las orejas mientras intentaba no mirar el cielo. Su corazón golpeaba con fuerza, con violencia. Repiqueteaba como un pequeño tambor al que intentaban romperle su piel.Tengo pensando colgarlo todo de una vez, pero no he cubierto una cuarta parte de la trama y ya llevo 30 páginas. Así que supongo que lo colgaré en dos partes.
El título significa Vampiro y Hombre lobo. Nada muy original, pero realmente en eso consiste el oneshot.
Os dejo el resumen que voy a poner en FF cuando lo cuegue:
¿Cómo pueden saber si se aman o se odian? ¿Y si son amantes? Todo puede ocurrir cuando tú eres un vampiro inexperto y un licántropo te obliga a ser su compañero después de una noche alocada de sexo salvaje.
Y ahora, como ya dije, el avance ^_^ (Leed con cuidado y atención, este pedazo que voy a traer casi podría leerse independiente al oneshot, así que aprovechad. ¡Ademas contiene lemon!)
Kyüketsuki to Otoko Okami
Comenzaba a dolerle el pecho y el pánico bloquearle los sentidos. Se cayó de culo al suelo y apretó más las manitas contra sus orejas. Se atrevió a abrir un ojo. Una larga capa paso sobre él, volando con elegancia. Sangre, sangre caía mientras esta pasaba.
El niño chilló mientras intentaba retirarse de esa lluvia carmesí que lo mojaba, se arrastró por el suelo y se topó con una dura pared. Volvió a gritar con fuerza. Sus manos, su cara, su cuerpo, todo estaba cubierto de sangre.
La humedad de la pared lo hizo pegar un salto y levantarse, todo lo veía rojo, de nuevo esa capa sobre su cabeza, más sangre. Se arañó la cara, mirando asustado hacia el callejón oscuro. Su corazón, ahora mucho más veloz, le dolía inmensamente.
Alguien le tocó el hombro, una mano extremadamente blanca y fría. Un último chillido escapó de su garganta, y sus ojos se alzaron, su visión se volvió negra y sintió un fuerte golpe contra la cara. La mano de aquel ser estaba helada, pero no tanto como aquel suelo. No tanto…
Naruto se despertó, sudando completamente. Las sábanas a su alrededor estaban completamente mojadas, como si las hubiera sacado directamente de la lavadora. Y su respiración… se tocó el pecho para calmarse. Lo sentía de subir y bajar nervioso igual que el acelerado pulso de su corazón que retumbaba furiosamente en sus oídos.
De nuevo aquel sueño, de nuevo aquella pesadilla. Desde pequeño había tenido recuerdos leves de aquel día. Un día del que no recordaba absolutamente nada.
-Malditos Kyüketsuki.
Antes de que pudiera seguir con sus cavilaciones, dos pequeños golpecitos se sintieron en la puerta, y sin que el dueño de la habitación diera permiso, el invitado ya había entrado como un huracán.
Un cuerpo grande y masculino saltó sobre la cama, sentándose con la espalda apoyada en el brazo del Uzumaki. Su estridente risa hizo eco en la estancia, provocando que más le doliera la cabeza al pobre Naruto. ¿Qué diablos hacía allí a esas horas de la mañana?
-Kiba… ¿Sabes que horas son?
El Inuzuka le echó una de sus sonrisas confiadas.
-¿Cuál crees tú?
-Temprano por supuesto.
-Puu puu. Error. Son más de las diez de la noche. No se que hiciste ayer o a que hora viniste, pero esta noche me la prometiste a mí, amigo.
Kiba, comenzó a tirar de las sábanas, Naruto lo retuvo, convirtiendo aquello en un juego de estira y haber quién gana. Como el castaño vio que no habría un resultado positivo de su parte, se decidió por una opción mejor.
Se acercó corriendo hacia la puerta y llenó los pulmones.
-¡Sakura! –gritó.
Naruto, como si le hubieran pegado un puñetazo en la cara, comenzó a vestirse a toda prisa. No quería verla ahora, no quería tener nada que ver con ella, no ahora y después de todo lo que le había echo pasar a su pobre amiga.
-Bastardo. –le gruñó a Kiba, enseñándole los dientes.
La orden del Alfa en la mente del Inuzuka lo hizo retraerse de su posición y encogerse dolorosamente. ¡Uh Oh! ¡Eso dolía! Por supuesto, si el rubio hubiera querido, podría hasta matarlo solo con un simple deseo o por lo menos hacerlo mucho más doloroso. El Uzumaki era el Alfa más benevolente que alguna vez aquella manada había conocido.
-Naruto, basta hombre, me duelen todos los huesos. –se quejó, haciendo un esfuerzo vano en ponerse derecho.
Después de unos minutos más, Naruto le dejó ir. Terminado de colocarse una camisa y de arreglarse un poco el pelo.
-¿A dónde vamos? –preguntó, echándose colonia.
Kiba sonrió de una forma bastante picarona.
-Han abierto una sala nueva. Dicen que acuden muchas humanas jóvenes, así que… podrías encontrar tu… bueno, sé que yo soy el primero que tiene una compañera humana. Pero puede que a ti también te ocurra lo mismo, eso de que no la encontrases en todos estos años es bastante raro.
Naruto dio un largo gruñido disconforme. Él nunca había querido una humana como compañera. Los Alfa, tenían impuesto como compañera siempre un miembro de su propia manada. Sin embargo, aunque él ya había tenido relaciones con todas, ninguna había resultado ser la elegida. Seguro que el destino se estaba riendo de él.
-No quiero una humana. Si no encuentro mi compañera en esta manda, la buscaré en otras. Pero nunca me aparearé con una humana.
Kiba frunció el ceño, entendía lo que le enseñaban casi desde la cuna a los Alfa, pero nunca hubiera pensado que Naruto fuera alguien tan chapado a la antigua.
-Hinata te cae bien, ¿verdad? Creo que es un poco duro para ella si te oye decir algo así.
El rubio se mordió el labio. Hinata, la compañera legal de Kiba, era una humana adorable. Aun a pesar de que alguien como él, había llegado a su vida por sorpresa, se habían acostado en un arranque de pasión y después le había proclamado que era su compañera para toda la vida, la chica, aun siendo humana, no puso el grito en el cielo ni corrió despavorida. Le sonrió y con toda la dulzura del mundo se unió a la manada. Le costó integrarse, sobre todo con el desacuerdo de casi la mayoría de los miembros, por supuesto, Naruto le dio la bienvenida con los brazos abiertos. Aquella chiquilla era simplemente adorable, y mucho más leal que algunos de su “familia”.
Para algo servía la imposición de los Alfa, pensó.
-Solo te diré algo. –dijo secamente Naruto mientras se agarraba a la cornisa de la ventana-. Lo intentaré, después de todo necesito encontrar a mi compañera, pero no te prometo que consiga ningún resultado.
Kiba se levantó con rapidez, con una hermosa y enorme sonrisa en la cara. Acercándose a su amigo, se le enganchó por detrás, en unos juegos caninos muy propios de ellos.
-Y que no se te olvide la apuesta que hicimos.
El Uzumaki rodó los ojos y lanzó un gruñido áspero. Ahí iba de nuevo.
-Solo si hay algún Kyüketsuki en esa sala, si no…
-Esperaremos a otro día, estoy de acuerdo. –y lanzó una sonrisita maliciosa.
Esta vez Naruto puso los ojos en blanco y ambos saltaron por la ventana, descansando limpiamente en el suelo. La luna brillaba perfectamente, la contemplaron, se miraron por unos momentos y se rieron antes de transformarse, desnudándose previamente. Eso sería lo más divertido del día. Dos enormes animales corrieron por el bosque, saltando por él y rompiendo algunas que otras ramas, como no, el rubio iba en cabeza, mofándose mentalmente del otro.
Kiba aulló molesto.
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-¿Lo entiendes? –preguntó Fugaku, sentado en la silla presidencial de aquella enorme mesa.
Sasuke, de pie y de brazos cruzados, miraba de reojo a su padre. Después le echó otro vistazo a la puerta abierta que había al otro lado del salón.
-Es muy importante que entiendas esto. –suplicó Mikoto. Se pasó nerviosa una mano por su pelo azulado, entrelazando sus largas uñas con algunas hebras-. Es la primera vez que sales a alimentarte por ti mismo. Tienes que tener mucho cuidado, tener presente las normas y…
-Lo sé. Nadie puede saber que soy un Kyüketsuki. Tengo que morder a la mujer de la que me alimente hasta que se desmaye, después dejarla en un sitio seguro donde ella puede levantarse sin peligro alguno y sin recordar que ha pasado. –se mordió el labio-. Y sobre todo, no puedo matarla.
Fugaku se levantó de la silla, y se acercó a su hijo, la luz de las velas le hacían brillar sus enormes colmillos. Sasuke no pudo evitar estremecerse, más que de terror era envidia. Tardaría años antes de que él consiguiera unos así.
-Nuestra raza está casi extinguida por culpa de sus ansias de sangre. Nuestro clan es el único que sigue vivo gracias al pacto que hicimos. No mataríamos nunca más. –se aclaró la voz tosiendo un poco e intentó suavizarla-. Es casi imposible para un vampiro no matar a su primera victima. Solo te pido que si eso llegara a ocurrir, te deshagas del cuerpo.
El Uchiha miró a su padre fijamente, todas esas cosas ya las sabía. Ni siquiera podía recordar cuantas veces le habían dicho lo mismo una y otra vez. Sin embargo, nunca llegaban a especificar quién era realmente el enemigo. Quién los tenía a raya. Ningún Kyüketsuki joven sabía que ocurría. ¡Pero maldición, él era el heredero! ¡¿Por qué diablos él tampoco lo sabía?!
-Ya me has contado la historia muchas veces, pero nunca me dices quién o quienes son los que te causan tanto miedo. Ya he cumplido los 20 años. Mi época de morderos a vosotros para vivir ya ha pasado, y he conseguido el derecho de alimentarme por mí mismo. ¿Entonces? ¿Si voy a ser el señor de todo el clan porque no puedo saber quién nos amenaza?
-No es una amenaza, Sasuke. –aclaró Fugaku, apoyando una mano en el hombro de su hijo-. Ellos solos nos recuerdan donde están los límites.
-Pero nos cazan. –gruñó Sasuke, sintiendo como agujas la frialdad de la piel de su padre.
El Uchiha negó con la cabeza.
-Solo a aquel que incumple las normas.
Según el punto de vista de Sasuke era lo mismo. Eran como un puñado de corderos custodiados por lobos, el corderito que se desviara del rebaño era devorado, sin preguntas, sin excusas, creyéndose con todo el derecho. ¡¿Pero que diablos?! ¡Eran Kyüketsuki! ¡Señores de la noche! ¡Hermosas criaturas que brillaban bajo la luz de la luna! ¿Qué seres podrían eclipsar su belleza y poder? Ni siquiera podía imaginárselo.
-Me marcho. –dijo el vampiro de repente, volviéndose hacia la puerta que tantas veces había mirado-. Esta conversación no llegará a ningún sitio y no puedo resistir las ansias de cazar por primera vez.
Fugaku arrugó el ceño ante esa palabra. Cazar. Iba a rectificarlo cuando percibió que la presencia de su hijo había desaparecido.
Sasuke dejó atrás la gran casa colonial, saltó deprisa hacia un árbol y lo bordeó. Estaba enfadado por aquellas estúpidas reglas, no entendía porque tenía que bailar al son de una música que tocara otro, otro que ni siquiera él conocía.
Sin embargo, aquel problema no iba a enturbiar su primera salida. Solo había recorrido aquellas tierras un puñado de veces, siempre con un adulto a su lado. Y ahora, sentir esa libertad lo estaba completamente ahogando.
Puede que su corazón no latiera, que su respiración fuera inexistente, pero estaba seguro, que ese sentimiento que lo recorría era euforia. Abrió la boca ampliamente y dejó que todo aquel oxigeno entrara a enfriar un poco más sus pulmones. En realidad, aquella operación no le causaba ninguna necesidad, pero se sentía agradable.
Y ahora… ¿A dónde iba? Tenía que ser un sitio donde hubiera mujeres jóvenes. Y no solo pensaba morderlas, pues… también sería su primera vez para otras cosas. Estaba harto de pasear por los límites del jardín, que era todo lo que le permitían a los jóvenes del clan. Bien que en esos jardines podías perderte por días sin ser encontrado, pero… diablos eran solo un puñado de hierba bien cortada.
Nunca había podido interactuar con un humano, tocarlo, hablarle, ni siquiera eso le estaba permitido. Ahora, el olor de la esencia humana lo estaba entumeciendo, era casi un afrodisíaco para él. ¿A que sabría la sangre humana? Él único sabor que conocía era el de la sangre de sus padres. ¿Cuánta diferencia habría?
Abrió los labios y un sonido gutural escapó de su garganta, fino y alterado. Había olido algo.
En ese momento, se encontraba bordeando el pueblo próximo a su mansión. Si, no estaba equivocado, en aquel edificio con luces ordinarias había un fuerte olor a humano. Humano joven y fresco.
Su cuerpo se volvió a estremecer antes de saltar hasta caer justo frente a la puerta. La multitud que había delante lo miró un poco sorprendida. Seguramente pensando que mierda habían tomado para haberles parecido ver a un tío cayendo del cielo. A un tío que estaba rematadamente bueno, si había que aclarar.
Sasuke pasó por las grandes puertas negras, parándose unos momentos para que un humano fuerte y grande lo toqueteara de arriba abajo. Solo por eso ya merecía que lo matara. Se controló, pasó junto a una linda mujer, que se giró hacia la derecha para comprar algo. El Uchiha la siguió y la imitó, parecía ser algo esencial para poder entrar en aquel lugar.
Cuando por fin estuvo dentro, su primera reacción fue encogerse. Aquellas luces extremadamente brillantes que volaban por el techo casi lo dejan ciego. ¡Vaya mierda! Pensó mientras se colocaba la mano de visera y se acercaba a una gran barra. Según le habían dicho, ese lugar sería una sala de baile o algo así. Al principio puede que estuviera algo perdido, pero conforme entró y vio lo que todo el mundo hacía no tuvo duda alguna.
Ahora solo tendría que pedir algo. Una mujer joven, bastante atractiva, se colocó frente a él. Tenía una botella en la mano, así que Sasuke supuso que seria la que le atendería. Desprendía un olor agradable. Aunque ya no podía decir lo mismo del lugar. Bien que los humanos olían bien, pero cuando se mezclaban tanto ya ni siquiera podía describir el fuerte olor. No le gustaba mucho aquello.
-Lo mismo que este de al lado. –dijo, con el tiempo justo de taparse los ojos cuando otra brillante luz le vino desde el techo. ¡Malditos focos, como le diera un volunto los reventaría!
La mujer, un poco extrañada, observó la bebida de su vecino de barra. Le sirvió el whisky y se lo dio. Al extender la mano Sasuke supuso que quería algo a cambio, pero… ¿El que?
Le señaló la mano y el vampiro se la miró.
-El ticket. –le aclaró ella.
Sasuke levantó el papelito que le habían dado en la entrada, lo miró unos momentos y lo puso sobre la palma de la mujer. Ella le sonrió y se marchó hacia otro cliente. Vale, pues entonces el primer paso: Integración, estaba completado.
Un líquido naranja caía sobre el vaso que aquella atractiva mujer estaba rellenando. Se giró un poco para ver quién era el dueño de la bebida. Un rubio. Sasuke se le quedó unos momentos mirando, buscando su olor. Si, sin duda era humano, o por lo menos estaba vivo, el sonido de su corazón, mucho más fuerte de lo normal, retumbaba en los oídos del Uchiha. Agradable.
También reconocía que su colonia apestaba, pues prevalecía sobre un delicioso olor que estaba seguro provenía de su morena piel. Bien, sus padres no le habían especificado distinciones entre macho o hembra. Aunque si elegía a aquel rubio para su primera noche de caza, su otra primera noche tendría que esperar y eso no le agradaba mucho.
Con un último suspiro se dio la vuelta y echando la espalda en la barra se dispuso a buscar en aquella pista de baile alguna mujer atractiva que morder. Contra más alocada estuviera más fácil le resultaría seducirla, acostarse con ella y beber su sangre. Después cuando despertara, a lo único que culparía de sus mareos y dolor de cabeza sería a la cantidad de alcohol que aun le quedaba en las venas.
Un poco más allá de la barra, Kiba se encontraba pegándole pequeños codazos para nada disimulados a Naruto, el cual gruñía fastidiado mientras terminaba de vaciar la coca cola en el vaso.
-¿Has visto? ¿Has visto? Parece que hoy no es tu día de suerte, Naruto.
El Uzumaki asintió, si, no era su día de suerte, pero tampoco para Hinata cuando le entregaran el cuerpo sin vida de su amante.
-Kiba, mejor dejamos esto.
-¡Oh, no! –se quejó, quitándole el líquido negro de la mano al rubio para llamar su atención. Naruto lo miró con tanta mala leche que el Inuzuka volvió a dejar el vaso en su sitio-. Vale, tranquilo. Ya nos pegaremos mordiscos cariñosos más tarde. –el ceño del Alfa se acentuó-. Arg, que poco divertido eres. Pero hicimos una apuesta, si esta noche encontrábamos a un Kyüketsuki en esta sala, lo seducirías.
-Es un hombre. –fue lo único que dijo Naruto.
-Un hombre que te mira de una forma muy profunda.
Naruto se volvió, así era, aquel bicho lo estaba mirando, aunque rápidamente se dio la vuelta para observar la pista. Y también reconocía que a pesar de ser uno de esos seres repugnantes, era hermoso, el Kyüketsuki más hermoso que había visto nunca.
Antes esos pensamientos, sacudió la cabeza y suspiró. Kiba se saldría con la suya, estaba claro.
-Podemos esperar a que llegue una hembra.
-En la apuesta no dijimos que tendría que ser hombre o mujer, solo hablamos de un Kyüketsuki. Así que… déjate de tonterías… ¿O no vas a cumplir tu palabra?
Naruto lanzó un largo gruñido de advertencia ante la última frase. Nunca nadie podía poner en duda la palabra de un Alfa. La orden en la mente de Kiba le hizo dar un gemido lastimero. Un día le iba a dejar tonto con aquellos ataques mentales. Dolían un huevo.
-Vale, lo haré. –dijo al fin el rubio, más por orgullo que por otra cosa-. Sin embargo, si yo me acuesto con él y le dejo morderme, tú tienes que permitirme hacer lo que quiera con Hinata una vez.
Kiba frunció sus cejas castañas. Estaba casi seguro que Naruto no aguantaría estar tan próximo a un vampiro. Era tal su repugnancia hacia ellos que solo el mero echo de imaginárselo ya lo veía imposible. Pero si lo conseguía, su Hinata…
-Bien, quedamos en que si tú ganas, podrías proponerle lo que quisieras con todo mi permiso. Pero si ella se niega a lo que tú le pides no puedes obligarla.
-Ninguna mujer se me ha resistido hasta ahora, amigo. –se rió Naruto, enseñando los dientes.
-Eso ya lo veremos, ya lo veremos. Ahora a ver si ese tío se te resiste mucho o eres tú el que sales por patas. Por supuesto, mientras yo te golpeo en los cuartos traseros. –y ahora fue Kiba el que soltó unas cuantas carcajadas.
Naruto alzó una ceja, él no lo veía gracioso. Solo de pensarlo deseaba salir corriendo de verdad.
-Te has olvidado con el rabo entre las piernas.
-¿Después o antes de usarlo? –se mofó Kiba.
-Espero que después.
El Uzumaki le dio un largó sorbo a su cubata y se lo bebió de un trago, dejándolo sobre la mesa. Se despidió de su amigo con un guiño juguetón y dibujando un camino vertical con sus pasos.
Las pocas mujeres que había sentadas en la barra, se volvieron a mirarlo mientras pasaba frente a ellas. Puede que les resultara atractivo el culo apretado que le señalaban completamente aquellos pantalones vaqueros tan ceñidos. O puede que fuera su camiseta de tirantes negra, donde podían verse los músculos de sus brazos y pecho. ¿Sería su pelo despeinado o su rostro y sonrisa de chico rebelde? La verdad es que para Naruto, la reacción de aquellas mujeres no le era para nada sorprendente, y admitía que en un principio le choqueó, pero terminó acostumbrándose, antes de lo que esperaba y a muy buena gana.
Con dos pasos más se colocó al lado de aquel vampiro.
De cerca era aún más guapo. Naruto no sabía con seguridad si todos los vampiros eran como él. De pelo negro azulado, y muy liso. Ojos entrelargos y afilados. Labios finos y cincelados. Piel clara casi cristalizada. Cuerpo alto y esbelto. Unos centímetros más alto que él para su fastidio. La verdad es que después de inspeccionarlo nuevamente, suponía que para poder permitirse esa ropa o tenía muy buen gusto o simplemente era un niño rico. Ese jersey de mezclita gris y negro se veía de alta calidad, por no hablar de sus pantalones finos negros y esos zapatos. ¿Material o cuero puro? No era muy difícil saber la respuesta.
El Kyüketsuki lo miró por unos segundos antes de volver a girar su rostro hacia la pista. Parecía que buscaba algo. Y por su boca entreabierta y las ansias de su lengua recorriendo sus casi ocultos colmillos, Naruto sabía que era.
Sintió hervir la sangre en sus venas. ¿Cómo podía presenciar a un vampiro buscar una próxima víctima sin mover un dedo? Bien que desde hacía décadas ya no mataban a nadie, pero el rubio también sabía perfectamente el porqué. No porque no quisieran, no porque no lo desearan, no porque no lo ansiaran. Era simplemente supervivencia. Si los Kyüketsuki cazaban, los Otoko okami les cazaban a ellos. Y puede que los vampiros fueran más fuertes, pero los lobos los ganaban en número, los cuadriplicaban como poco.
-¿Hace mucho que vienes por aquí?
Sasuke se volvió y lo miró nuevamente de reojo, pareció replantearse algo. Se quedaba con el rubio o buscaba una mujer, ahí estaba el dilema. Pero el olor de aquel hombre era realmente delicioso.
-Es la primera vez. –confesó, demasiado atentó a la camiseta de Naruto como para seguir la conversación.
Decidiéndose al fin, encaró a Naruto y se llevó aquella bebida ardiente a la boca. Aun recordaba el resquemor por su garganta.
Aquel rubio tenía una piel muy oscura comparada con la suya. Levantó una mano, la sintió de temblar, cosa que le sorprendía, y antes de pensar si aquello pudiera resultar extraño, la colocó sobre el pecho de Naruto. Justo debajo del cuello.
El Uzumaki se tensó. No por que un vampiro lo tocara, era más bien por la impresión que le había causado esa fría piel contra la calidez de la suya. Y en vez de reaccionar quitándole la mano, se le quedó mirando fijamente a la cara, quería saber que le había echo hacer una movimiento tan apresurado como ese.
Sasuke quedó maravillado con el movimiento de ese pecho al respirar, con la profunda calidez de su piel, casi parecía estar en llamas. Y el corazón, ese corazón que literalmente le golpeaba la palma de la mano. La retiró todo lo deprisa que pudo, y aun después de cerrarla en un puño y guardársela en los pantalones, podía sentir el calor recorrerla.
-Agradable. –masculló.
Aquello había sido dicho en un volumen inaudible para un ser humano. Pero Naruto lo escuchó claramente, y sintió como el pelo de la nuca se le erizaba. Solo con estar cerca de aquel tipo le entraba frío.
-Si buscabas la etiqueta de la camiseta te recuerdo que suelen estar en la espalda. -comentó burlonamente el Uzumaki. Pidiendo otro cubata, tendría que estar muy cargado para lo que pensaba hacer-. Échale bastante, si es de ocho años mejor.
Sasuke lo miró de reojo, eso que había dicho el rubio se suponía que era una broma. ¿Habría tenido que reírse o algo? Bueno, si fuera así, su oportunidad ya había desaparecido. Simplemente agarró un taburete y se sentó en él, dejando su espalda apoyada en filo de la barra.
Naruto estaba echado sobre ella, clavando sus codos mientras enterraba la cabeza en el vaso que le acaban de servir. El Uchiha observó la curva de su espalda, sus musculosos brazos y como la camiseta se encontraba metida en el pantalón. Tenía un bonito trasero, mejor que él suyo, y lo reconocía.
Era un hombre muy masculino. Muy… hombre.
-Antes dijiste… -Sasuke reaccionó ante la voz ronca de su compañero de bebida-. …que era la primera vez que venías. ¿Quiere eso decir que no eres de aquí?
Los cubitos del vaso de Naruto retintinearon varias veces más antes de que el moreno contestara.
-Se podría decir que… no he tenido mucho tiempo para disfrutar de salidas como esta.
-A sí que es tu primera vez. –confirmó el rubio, mucho más preocupado ahora.
Eso es lo que le faltaba, tener que liarse con un asqueroso Kyüketsuki y que encima este fuera “virgen”. Seguro que le dejaría un agujero en el cuello cuando intentara beber su sangre. Aunque… daba gracias a Dios de haber dado con él. Si hubiera escogido a alguna muchacha lo más segura es que apareciera muerta el día siguiente.
Eso era algo que no se le tenía en cuenta a los vampiros primerizos, pues… simplemente no podían evitarlo y los okami hacían la vista gorda. Más de uno de ellos, había matado a alguna humana intentando echar un polvo con ella. No eran los más indicados para hablar.
Sasuke notó algo extraño en la voz de aquel hombre. “Así que es tu primera vez” ¿A que se refería? Era imposible que supiera la verdad de su existencia o lo que pensaba hacer. ¿Entonces? ¿Cómo diablos…?
Sus pensamientos se cortaron cuando una luz brillante lo deslumbró. Y no, esta vez no eran los focos si no el reflejo de un anillo. El Uchiha colocó su mano sobre la del rubio, acariciando la perla azulada que tenía en el dedo corazón. Era… atrayente.
De nuevo ese escalofrío recorrió el cuerpo de Naruto. Le subió por el brazo haciendo que se estremeciera. Los largos y finos dedos del vampiro recorrían su mano caliente. La tenía completamente helada, pero la sensación de su piel cristalina contra la suya era agradable. Demasiado para no quedarse totalmente asombrado.
Las yemas de los dedos de Sasuke rodearon la joya.
-Es bonita. ¿Significa algo?
Vaya, era intuitivo. Naruto sonrió. Y si, hasta él se extrañaba de que pudiera formarle aquella mueca a un asqueroso Kyüketsuki.
-Es un anillo que mi mana… que mi familia le da al primer… descendiente de cada generación.
Sasuke hizo una mueca con los labios y lo miró seriamente, soltando por fin la mano del rubio.
-Quieres decir que… eso te señala como el heredero.
Naruto tragó saliva. Vaya, vaya, sí que era listo. No pudo resistir esconder la mano en el bolsillo de su pantalón, como si tenerla expuesta, también lo expusiera a él.
Aquel movimiento lo acercó más al vampiro, hasta que quedaron pegados. El brazo descubierto y fuerte del Uzumaki, estaba apoyado sobre el suyo cubierto por aquel grueso jersey. Las alarmas de Sasuke saltaron. Por fin, pudo apreciar mejor el aroma delicioso que había bajo la apestosa colonia.
¡Extasiante!
El moreno apretó los labios, haciéndose daño con los colmillos que no podía ocultar al cerrar la boca. Se los clavó en la encía y encogió la cara dolorosamente. Los sentía palpitar, mientras su lengua segregaba demasiaba saliva. Su garganta le escocía. Y un punto… un pequeño punto en el cuello de aquel hombre empezó a saltar relativamente ante sus ojos. Casi podía imaginar el color de su vena y el pulso latiéndose sobre la lengua.
Antes de darse cuenta, agarró a Naruto del brazo, clavándole las uñas que le habían crecido de un momento a otro.
El rubio se sobresaltó. Encogió la cara por la presión que le estaba empezando a resultar dolorosa, e intentó mantener la calma. A pesar de que aquel vampiro lo miraba con los ojos rojos, cubiertos de ansias de sangre, con la boca abierta enseñándole los dientes y lo aferraba con violencia. Naruto no estaba asustado.
¡¿Qué diablos?! ¡¿Se estaba volviendo loco o tenía una erección?!
No sabía porqué, pero verlo así de violento hacia él lo estaba comenzando a poner cachondo. El corazón del Uzumaki bombeó con más fuerza, ansiando que esos gruñiditos bajos y amenazantes que estaba dando aquel vampiro, ahora fuera de sí, los lanzara contra su oído mientras él le embestía con fuerza.
¡Realmente quería tirárselo!
-Vamos al servicio. –ordenó de repente, siendo él quién cogiera a Sasuke del brazo para alejarlo de allí.
Con el movimiento y la demandante voz del rubio, el Uchiha pareció salir de aquel trance. Se quitó la mano de Naruto de encima y lo miró horrorizado. ¿Qué había estado a punto de hacer? Si seguía así… si hubiera seguido así… ¡Podría haberlo matado!
Sasuke se echó hacia atrás, dispuesto a irse. Todavía no estaba preparado. Todavía no conseguiría cazar bien. Tenía que volver a casa, salir corriendo de allí lo más rápido posible.
Volvieron a agarrarle del brazo, esta vez con más fuerza. El moreno no creía que un humano pudiera estar a punto de magullarle el brazo. Se volvió sorprendido.
-No huyas. –pidió Naruto, viendo que perdía la apuesta y… ¿Para que se mentía? No solo no podría dejarle solo para que matara algún humano, si no que… tenía ganas de tirárselo, maldición-. Acompáñame un momento al servicio, ahora.
Sasuke volvió a deshacerse del agarre y miró al rubio con mala cara. ¿Quién se creía que era para ordenarle algo? Observó la cara morena, parecía estar impaciente, sus ojos azules brillaban y su cabello estaba aun más alborotado que cuando llego a su lado. El bombeo de su corazón volvió a llamarlo de nuevo, pero… este no solo le produjo sed, también le calentó el cuerpo, un sacudida de adrenalina lo recorrió.
Cada parte de aquel hombre que quedaba a su vista, lo llamaba, en… ¿En cuantos sitios podría morderlo? Esos brazos clamaban por él. Ese cuello. Ese estómago. ¿Como sabría su sangre desde esos maravillosos muslos?
Le castañearon los dientes.
-¿Cómo te llamas? –preguntó de repente Sasuke. Él no quería matarlo pero si se ofrecía en bandeja, él no podría negar una comida tan apetitosa.
-Naruto. Uzumaki Naruto. –se acercó más y le tocó la mano fría, levantándola agarrada a la suya. El vampiro no se rehusó al contacto-. ¿Y tú?
-Uchiha Sasuke.
-Bien, Sasuke. Sígueme.
No sabía que haría después de llevarlo al servicio, tampoco como reaccionaría el mismo Kyüketsuki cuando intentara tomarlo. Pero… si lo seguía, si lo seguía era por algo. ¿Debería dejarlo que bebiera de él hasta hartarse? No moriría por tan poca cosa pero… que un vampiro corriera por ahí con su sangre en el cuerpo no era algo muy agradable. Después de unos segundos se corrigió.
No sería agradable a menos que ese vampiro fuera Sasuke.
Kiba que había observando toda la escena, se encontraba sentado en la barra y con la boca abierta, siguiendo con la mirada como ambos, vampiro y lobo, se mentían en el aseo de hombres. ¿Ya pensaba Naruto tirárselo? ¡Por dios, ni siquiera se abrían dicho el nombre! Esperaba que su jefe no saliera con la mitad del cuello desencajado.
No había duda de las intenciones de ese bicho. Estaba tan ansioso por morder al Alfa que no podía ocultar ni los colmillos. Aquello se ponía peligroso. Pero en el momento en el que hicieron la apuesta, Kiba no pudo imaginar que el asunto iría tan lejos. ¡Si Naruto hasta lo llevaba de la mano! En un principio ni siquiera pensó en que pudiera tocarlo. Aquello se complicaba, casi tanto para él como para el Uzumaki.
Ahora solo tenía que esperar. Si no salían en una hora, entraría a revisar. Después de todo, Naruto seguía siendo el Alfa. Su Alfa.
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Naruto abrió bruscamente la puerta del aseo. Ni siquiera miró a los demás hombres que se encontraban haciendo sus necesidades, simplemente recorrió la estancia hasta llegar a los wc privados.
Se paró frente a uno de ellos, respiró hondo y sin mirar al vampiro, lo arrastró dentro con él. La puerta se cerró con un brusco sonido y el rubio le echó el cerrojo. Se apoyó en ella y volvió a respirar con fuerza. Tenía la cabeza baja y la mirada oculta por el flequillo. Sabía que estaba haciendo una locura, que debía estar volviéndose loco. Ni siquiera podía esperar a sacarlo de allí para tirárselo.
Tenía que ser aquí y ahora.
Levantó la cara para mirar a Sasuke. Este se encontraba frente a él, observando el estrecho cubículo con una ojeada sombría. Hasta le hizo gracia la manera de encoger el ceño que tuvo cuando observó la taza, no muy limpia.
-¿Preparado? –preguntó Naruto.
El Uchiha alzó una ceja sin entender. ¿Preparado para qué? En cierto modo, y aunque aquel humano no lo supiera, el que tenía que prepararse era él. Observó ese fuerte cuello y sus colmillos le volvieron a vibrar. ¡Oh dios, con las ansias que tenía lo destrozaría!
-Lo estoy. –dijo sin pararse a pensar. Sasuke alzó los brazos y le sujetó el cuello, acariciándolo levemente, pasando sus frías yemas por él.
Naruto abrió la boca, contra más se acercaba, más frío tenía. Hasta comenzó a echar vaho por la boca. Su cuerpo por el contrario, estaba caliente, y podía sentir una gota de sudor caer por su frente. Era lo más extraño que había experimentado en su vida.
Sin poder controlarse, agarró al Kyüketsuki y lo tiró contra la puerta donde momentos antes él mismo había estado apoyado. El moreno gruñó ante el golpe que recibió su espalda, quedando totalmente asombrado cuando el Uzumaki literalmente le comió la boca.
Arrugó la frente cuando Naruto le mordió los labios y apretó aun más su boca contra la suya. Parecía querer devorarlo. Sasuke no sabía como reaccionar, nunca se hubiera imaginado algo como esto. ¡Simplemente no era natural!
Pero esa lengua, brusca y rugosa que se metía profunda en su boca lo estaba haciendo dudar. Su cuerpo se agitó, e intentó tomar aire cuando el rubio por fin se separó solo por unos instantes.
Sasuke se relamió los labios para recoger aquel hilo de saliva que había quedado uniéndolos. Sintió su mejillas arder, y sin saber porqué, alzó las manos frías hacia la morena cara de Naruto. Le acarició la piel y el cabello, entrelazando sus dedos con él.
Cuando el Okami percibió el movimiento y la formulación de una primera palabra, volvió a acallarlo con su boca. Se apretó contra su cuerpo y comenzó a acariciarle la cintura. Alzó el jersey y metió las manos por debajo, rozando su espalda. Estaba completamente dura, pero… su tacto, era realmente incomprensible. Parecía que estuviera tocando un diamante.
-Pero que… -Sasuke abrió los ojos de golpe cuando esas palmas calientes se plantaron en la curva de su espalda. Era como dos placas ardiendo contra su piel.
Su cuerpo reaccionó a ese toque. Su pene se irguió un poco, frotándose contra el del rubio, el cual restregaba su cuerpo mientras seguía besándolo con ansias. Gimió, bajo y roncamente, disfrutando de la lengua que Naruto pasaba por su cara, por su oreja. Sasuke se volvió a retorcer, disfrutando del aliento contrario en su oído. Y de esa voz, aterciopelada que nunca pensó que pudiera aturdirlo.
-Levanta los brazos. –dijo Naruto, estirando del jersey y sacándoselo por la cabeza.
El cabello azul y liso de Sasuke se removió bruscamente, quedando un tanto despeinado. El Uzumaki sintió su corazón bombear con fuerza cuando lo miró. Sus ojos grises estaban velados. No sabía si de ansias de sangre o simple deseo. Pero había algo en ellos que gritaban satisfacción. Sus mejillas levemente sonrojadas y esos labios, finos y curvados en una mueca áspera solo lo ponían más.
El cuello cristalino se alzó ante él. Una extraña idea pasó por su cabeza. Lo acarició mientras se acercaba de nuevo a él. Besó suavemente su clavícula, lamiendo con la punta de su lengua aquella dirección ascendente, hasta quedarse en el punto justo del cuello donde termina la mandíbula. Lo volvió a besar, dándole de repente un fuerte bocado en aquel lugar. Succionó, con una fuerza tremenda.
Sasuke lanzó un brusco gemido, mientras agarraba los cabellos rubios para separarlo de él.
-¿Qué diablos haces? –demandó, con una voz que aunque parecía severa, estaba teñida de deseo.
-Calentarte. ¿No es evidente? –sonrió Naruto, con una de sus muecas más pícaras.
El Uchiha alzó una ceja mientras lo contemplaba. ¿Calentarle? Si, puede que esa fuera la razón por la que su cuerpo estaba tan extraño. Pues… el rubio respiraba con fuerza, el sonido del bombeo de su corazón impregnaba todo el pequeño cubículo, sus ojos parecía lagrimear por la excitación. Eso era estar caliente.
Pero él… no respiraba, su corazón no latía, su cuerpo siempre se mantenía frío. ¿Cómo sabría que sentimiento correspondía al que sentía en ese momento su compañero? Notó de nuevo las manos calientes de Naruto en su estómago, acariciándolo, mientras su lengua seguía lamiendo una y otra su cuello y barbilla, donde le dio un pequeño bocado.
El vampiro soltó un gruñido y lo separó de sí. Oh si… estaba caliente.
-¿Para que quieres calentarme? –preguntó todavía algo confuso, era un hombre y ese rubio también. ¿A dónde quería llegar?
Naruto agarró las manos que lo separaban de aquel cuerpo cristalino y se llevó una a la boca, lamiendo el índice.
-Para follarte, por supuesto.
Sasuke tuvo un escalofrío. ¿Eso podría hacerse entre hombres? Ese humano estaba loco. Él no se rebajaría a tener esa clase de relación con un macho. Ni hablar.
Lo miró fijamente de nuevo. ¿Lo mordía antes de marcharse? ¿Lo mataba por tal humillación? Esos ojos azules le ponían demasiado acelerado para tener la suficiente sangre fría de asesinarlo, pero… ahora la vista negruzca del Uchiha se centró en ese fuerte y moreno cuello. Una pequeña mordida… no, no podía. Porque entonces… ya no podría resistirse hasta dejarlo seco como una pasa. Y no quería hacerle eso a él, a aquel humano que aunque tuviera raras inclinaciones, le había echo sentir cosas que nunca había podido experimentar hasta ahora.
Se agachó para coger su jersey.
-Me voy. –fue lo único que dijo.
Naruto chasqueó la lengua. La cosa se ponía más difícil. Pensó que cuando el morenazo le dejó quitarle la primera prenda todo había quedado claro. ¿Qué leches le enseñaban a los vampiros durante sus primeros 20 años de vida? No podría ser mucho porque este que tenía delante era bastante espeso.
Sasuke le dio la espalda con total tranquilidad para quitar el seguro de la puerta. El rubio observó esa espalda cristalina, tenía un cogote precioso, con unas ligeras hebras azules cayendo por él.
Antes le había venido bien forzarlo. Puede que ahora también.
Lo empujó contra la puerta, con tal fuerza, que el Uchiha quedó con la cara totalmente apretada contra ella. Lanzó un gruñido amenazador que a Naruto le provocó un escalofrío.
Pero no era miedo, era excitación. Tenía ganas de que se volviera, de que intentara atizarle, entonces lo tiraría al suelo y… y lo… Naruto se mordió el labio y sintió el calor de nuevo en sus mejillas. ¡Maldición, como podía ser un asqueroso Kyüketsuki tan delicioso!
Lo agarró del cabello azul y volvió a apretarlo contra la madera, mientras su lengua recorría aquel sensible cogote. Lo escuchaba de suspirar, con esa voz tan profunda y masculina. El corazón del rubio comenzó a vibrar con más fuerza.
Algo de lo que Sasuke se dio cuenta. Gruñó de nuevo, de una forma totalmente amenazadora. Se revolvió, asombrado por la fuerza de aquel humano. No lo dejaba moverse, a él, a un vampiro. Enfadado, clavó las enormes uñas en la puerta, rajándola unos centímetros y dejando cinco profundas marcas.
Un siseo salió de sus labios cuando volvió la cara y le enseñó sus enormes colmillos al Uzumaki. Estaba comenzando a enfadarse.
-No sabes con quién te estás metiendo.
Naruto miró los dientes no de muy buena gana. Aunque tampoco le resultaron repugnantes como esperaba. En cierto sentido, eran… hermosos.
No pudo evitar lanzar unas risitas.
-Creo que tú tampoco.
Y le mordió el final del cuello, agarrándose a su espalda. Sasuke volvió a sisear, pero esta vez de dolor, un dolor que lo había echo sentirse raro. Sintió un calor, un ardor en su entrepierna al estar presionada contra la puerta. Así que… eso era una erección. Su primera erección.
Naruto, al ver que no decía nada, se lo tomó como un permiso. Lamió su espalda, disfrutando de los medio gemidos o gruñidos que estaba dando el Kyüketsuki. Simplemente, el rubio no sabía identificar cual de los dos era.
Llegó a su trasero, chupando el hueco del final de su espalda. Era una piel hermosa, sin heridas, sin marcas, totalmente cristalina. Parecía una muñeca de porcelana, por supuesto… hasta que se daba la vuelta y le enseñaba amenazadora los colmillos, entonces le recordaba a un gato. Un gato salvaje.
Un pensamiento fugaz le recorrió la mente. Si Sasuke fuera un okami sería el lobo más hermoso que hubiera visto.
Pronto rechazó la idea. ¿En que diablos pensaba? Estaba ahí para tirárselo y mañana no me acuerdo. ¿Por qué dudaba? Agarró bruscamente la hebilla del pantalón y le sacó la correa de un estirón. Después estiró de las ropas hacia abajo.
-Levanta las piernas. –pidió el rubio, estirando el mismo con el pie para sacarle los pantalones.
-Que te crees tu eso. –gruñó Sasuke, intentando de nuevo liberarse.
Naruto se rió. ¿A quién quería engañar? Un Kyüketsuki tenía mucha más fuerza que un Okami, solo los dominaban porque eran un número muy pequeño en comparación con ellos. Si hubiera querido liberarse de las manos del Uzumaki, lo podría haber echo hace mucho.
-¿Por qué te resistes, colmillitos? –se burló, con una sonrisa tan enorme y graciosa que el Uchiha no supo si enfadarse o no, simplemente encogió el ceño-. Puedes empujarme y salir corriendo si quieres. Yo nunca podría detenerte y lo sabes. Soy un… simple humano, después de todo.
Así que… así eran las cosas. Ese rubio sabía que él era un vampiro y sin embargo no parecía asustado. Ya lo imaginó cuando al mostrar sus colmillos no recibió la reacción esperada. Pero esto… era demasiado extraño. ¿Quién era ese chico?
Antes de pensarlo bien, se sacudió los pantalones de los tobillos, sacándoselos con los zapatos, la única prenda que aun tenía en el cuerpo eran los calcetines negros. Al sentirse tan expuesto su cuerpo vibró. Pegó la cara contra la puerta y cerró los ojos, intentando tranquilizarse. ¿Qué le ocurría? Él nunca había sido así. Lo normal es que lo mirara con desprecio y después le adjudicara un zarpazo que le reventara la garganta.
-No lo entiendo. –fue lo único que dijo, arrugando de nueva la cara. No recordaba haber estado tan enfadado consigo mismo desde hace muchos años, desde aquella vez…
Naruto se separó un poco, dejándolo aun allí de pie. Aquella frase, dicha con tanta aspereza y confusión lo había desconcertado. Pero aquella vista… ese hermoso cuerpo, fuerte, recio, fibroso. Y ese trasero. Pestañeó un par de veces antes de clavar la vista fija en él. Un hermoso y cuadrado trasero. Completamente cristalino y puede que…
-Dime si te duele.
Sasuke iba a volverse ante aquella frase tan imprevisible, cuando dos manos fuertes y recias se adhirieron a su trasero. Presionándolo. Su erección dio un salto, volviendo a chocar dolorosamente contra la puerta.
Siseo entre sus colmillos, sacando la lengua y lamiéndolos. ¡Oh si, le gustaba! Ese humano rubio lo estaba volviendo loco.
El Uzumaki contuvo el aliento cuando tuvo aquellas dos carnes en sus manos. Tersas y duras. Las masajeó, disfrutando de los movimientos controlados del vampiro. Después, paseó su dedo entre ellas, acariciando la abertura, disfrutando de su suavidad. Presionó el pequeño hoyo con el índice, mientras que con el corazón rozaba el trozo que quedaba hasta los testículos.
-Maldición. –se quejó Sasuke, clavando las uñas con más fuerzas en la madera, haciendo los surcos de los cincos dedos muchos más amplios.
Naruto sonrió maravillado por la reacción. Nunca imaginó que tener a un hombre tan masculino, serio y frío, jadeando para él, fuera tan extasiante. Metió un dedo, comenzando a indagar por aquella intimidad.
Sasuke curvó la espalda, lanzando un gruñido. El rubio se sonrojó tontamente al mirarlo.
-No te cargues la puerta, Sasuke. O todo el mundo nos verás.
-Como si me importara. –jadeó el otro, arrugando el ceño mientras volvía un poco la cara para mirarlo a los ojos.
Realmente Naruto tuvo un escalofrío cuando los ojazos negros se clavaron en él. Contuvo el aliento y lo agarró por la barbilla, devorándole la boca en ese mismo instante. Para su sorpresa, el vampiro le respondió, dándose la vuelta y agarrándose repentinamente a su cuello.
-Unos cuantos centímetros menos y tendrías la estatura justa para esta posición. –se rió el Uzumaki, que ahora se encontraba presionando contra el moreno. Ambos de cara besándose mientras Naruto presionaba sus muslos, deliciosos y tersos muslos que pensaba colgarse en la cintura. Le metió la lengua para después relamerle los labios. Le habló sobre la boca, besando sus colmillos ensalivados por el exceso anterior-. Levanta las piernas y deja que te folle.
-¿Y porque no te lo hago yo a ti? –preguntó Sasuke, siendo ahora él quién le mordiera la barbilla, relamiendo cada bigotito del rubio y recorriéndolos con la lengua. Su piel era deliciosa, casi no podía esperar para saber como sabría su sangre.
Naruto se rió. Y ante la mirada fija del Uchiha, comenzó a desabrocharse los pantalones. Se los bajó con sendos tirones hasta que la erección de ambos quedó en contacto. Este las agarró con fuerza para sacudirlas mientras se arrimaba a la boca del Uchiha, el cual la había abierto mientras resistía un quejido ahogado.
-¿Crees que podrías follarme sin matarme, señor colmillos?
Sasuke volvió a fruncir el ceño. ¿Cómo diablos sabía ese humano tantas cosas? Si, había escuchado algo sobre humanos que proveían de sangre animal a su clan para los recién nacidos. ¿Sería Naruto alguien de ese círculo? Con el primer estrujón de su miembro se olvidó de todas las suposiciones, que fuera quién quisiera.
-Te buscaré. –dijo de repente, sorprendiendo al rubio-. Te buscaré de nuevo y la próxima vez seré yo quién te reviente a ti. Tenlo por seguro. Da igual donde te escondas, a donde huyas, mi polla estará pensando en ti y no lo dudes, te encontraré, rubito.
Literalmente a Naruto se le cortó la respiración. Esa mirada fiera, su voz fría, su talante serio. ¡Dios, si estaba deseando que ese día llegara! Es más, hasta sería capaz de volver todos los días a aquella sala hasta que encontrara de nuevo a aquel vampiro. Ser poseído por él podría ser delicioso, tanto como lo que iba a sentir ahora.
-Realmente te esperaré entonces. –se acercó hasta el oído de Sasuke, agarrándolo fuertemente de los muslos hasta subirlo sobre él-. Estaré deseando esa cosa tuya que piensa en mí.
Sasuke gruñó con fuerza, arqueando la espalda mientras el enorme miembro del rubio entraba como un puñal en él. Le clavó las uñas en los hombros y le amenazó con los colmillos. ¡Aquello había dolido como mil demonios! Sin embargo, para su sorpresa, el rubio se paró, presionándose contra él pero si moverse. Es más, agarró su miembro, duro y necesitado y comenzó a frotarlo, mientras volvía a cogerlo de la barbilla y comerle la boca.
Le metió la lengua y la desplazó por toda aquella cavidad. El moreno lo agarró ahora de los cabellos, mordiéndosela a la vez que él mismo presionaba y arrinconaba los carnosos labios del Uzumaki contra los suyos. Estiró de su labio inferior cuando un placer que nunca había imaginado le subió por la espalda. Le gustaba, de repente el dolor se había transformado en un gozo que lo estaba aturdiendo. ¿Dónde golpeaba? ¿Qué le había echo?
-Ah… si… ah… -gimió, echando avergonzado la cara hacia otro lado y encogiéndola en una mueca desesperada.
Naruto volvió a mirarlo maravillado. ¡Pero que tío más sexy! Era fuerte, masculino, sensual, todo en una mezcla completamente explosiva. Se introdujo con fuerza de nuevo. Comenzando a moverse en un vaivén violento contra sus nalgas.
-Joder… como aprietas. –se quejó, se la estrujaba tan fuerte que casi no podía moverse. Le gustaba, le gustaba a morir, pero también sentía un poco de dolor. De verdad que era estrecho.
Para su sorpresa, Sasuke se soltó de él y levantó las manos, clavando las uñas en la pared. Sujetándose en ellas comenzó a saltar sobre las manos y las caderas del Naruto, enloquecido por el placer. Un placer que lo cegaba. Y es que aquel trozo de carne duro y caliente lo estaba volviendo loco. Todo el cuerpo de ese hombre emanaba un olor que lo extasiaba, un calor que lo reconfortaba, un movimiento que lo enloquecía. Sentimientos que siempre había añorado experimentar.
Y ahora… podía escuchar su respiración acelerada. Su corazón bombeando con violencia, su olor a hombre invadiendo sus fosas nasales. Aquello era testosterona pura.
Naruto flipó cuando el vampiro comenzó a saltar sobre él. Echó las manos hacia sus nalgas para poder impulsarlo hacía arriba y que volviera a caer sobre su duro miembro. ¡Oh por dios! ¡¿Qué clase de sexo era este?! Nunca hubiera imaginado que llegaría a gustarle de ese modo.
Desesperado por sentir más, lo agarró de la cintura y se introdujo con fuerza, llegando todo lo hondo posible. Hasta creyó chocar con algo. Sasuke se revolvió, gruñendo y enloquecido. Bajó la mirada hacia el rubio. Sus ojos habían pasado de un negro medianoche a un rojo sangre. Sus colmillos había crecido unos centímetros más y sus uñas, otro tanto. Y eso sí que lo supo bien, afirmándolo cuando estás cayeron sobre su espalda, aferrándose a ella mientras Sasuke gruñía con la boca abierta.
-No mueras. –susurró roncamente, abalanzándose con una bestialidad asombrosa contra el fuerte cuello de Naruto.
Ahora fue el turno del rubio para gritar. Un placer casi tan agudo como el de su pene se centró en su cuello. Aquellos dos colmillos se clavaron en su piel, quemándole como si le estuvieran haciéndole los dos agujeros con un soplete. Le succionaba, su sangre salía a borbotones de su piel, siendo relamida por aquel vampiro. Lo escuchaba de chupar, de gemir y jadear mientras seguía bebiendo de él.
Otro relampagazo de placer lo recorrió por entero, agarró aquel duro trasero y comenzó a moverse con violencia. Sentía como el cuerpo cristalino de Sasuke se agitaba sobre él, demasiado obsesionado con su sangre para moverse. Naruto arremetió contra él, creyendo morir de placer cuando aquel frío pero tierno interior se envolvió a su alrededor exprimiéndosela literalmente. El Uchiha se soltó para jadear un poco, pero al momento ya le estaba mordiendo de nuevo, como si fuera una fiera que había estado un milenio sin comer.
Naruto sintió como un calor le subía por su cuello, como seguía moviendo aquel trasero sobre su miembro y como se restregaba bruscamente contra él. Gruñó roncamente y lo agarró del largo cabello azul, abriendo los ojos y sintiendo como comenzaba a entrar en la primera fase. Chilló de dolor cuando sus orejas se estiraron hacia arriba, cubriéndose de pelo. Sus manos se transformaron en garras y sintió como del final de su espalda comenzaba a salir una norme y gruesa cola peluda.
-Suelta. –aulló, agarrándolo por los hombros con sus dos zarpas y estrellándolo contra la puerta. Sasuke jadeó entre dolor y placer cuando terminó de nuevo con la espalda apoyada en la madera. Su boca estaba cubierta de sangre, sus colmillos vibraban de deseo. Era tal el placer que le recorría por el cuerpo que no podía ni moverse, ni siquiera abrir sus ojos, que entrecerrados, solo observaban una leve neblina y algo de aquel hombre que tan duramente estaba follándoselo. Naruto se acercó a él, dándole un bocado en la mejilla con su dentadura canina. Disfrutó cuando Sasuke se revolvió, intentando quitárselo de encima-. Ahora no mueras tú. –susurró con aquella voz terriblemente grave. El último cambio estaba produciéndose.
El Uchiha no se esperó aquello. El miembro ya de por sí grande y duro que se adentraba fogosamente en él, comenzó a crecer, a un nivel que creyó que lo mataría. Gruñó y se revolvió, sintiéndolo de entrar en él con mucha más fuerza, con brusquedad, casi con violencia. Pero sin embargo, seguía gustándole. Le presionaba dentro de sí, en un punto que le hacía ver el cielo. De nuevo se agarró a Naruto, abriendo un poco los ojos. Que era eso… ¿Orejas de perro? ¿Fauces de canino? Y no solo eso… sus ojos, ahora eran ámbar y rasgados… pero… ¿Qué diablos era ese rubio? Ya no olía a humano. Era otra cosa, su aroma se había trasformado en algo más sabroso. Por su sangre no supo ver la diferencia, ya que nunca había saboreado una sangre humana de primera mano. Pero ahora lo entendía.
Acarició su pelo rubio, ahora más espeso, más fuerte. Tiró de él y antes de poder resistirse le mordió una de esas largas orejas. Era blanda y suave, maravillosa. Naruto gruñó de placer, aplastándolo más contra la pared mientras se la metía con fuerza. Le presionó las caderas y comenzó a respirar con más rudeza.
Se apresuró, arremetió con más rapidez contra él. También sintió su respuesta. Como se estrechaba, como el cuerpo de su vampiro se retorcía de gozo. Sasuke comenzó a agitarse, mientras Naruto, completamente maravillado lo mirada. Seguía sacudiéndose contra su miembro, agarrándose desesperado a sus hombros, volvió a retorcerse y estiró la espalda. Seguramente no podía aguantarlo más, su miembro goteaba, y su cuerpo estaba completamente tenso, más duro de lo que ya era de por sí.
Lanzó un tremendo chillido. Demasiado agudo, para una persona, para un vampiro. Era algo parecido a un murciélago, si… fue el chillido de un murciélago. Se quedó erguido por un momento, recibiendo las fuertes embestidas de Naruto, mientras el seguía corriéndose, empapándose una y otra vez ambos vientres, con fuerza. Y no paraba. Seguía echando semen mientras Naruto disfrutaba de la estrechez de su orgasmo. Y con un aullido propio de su especie, el Uzumaki reventó dentro de aquel trasero. Sintiendo como su semilla lo bañaba por completo.
Se le doblaron las rodillas. Y Sasuke, para su asombro estaba completamente ido, echando sobre él como si se fuera a desmayar. Seguramente habría bebido demasiada sangre para su primera vez y encima mientras practicaban sexo, algo que él nunca había experimentado.
Lo agarró con seguridad por la cintura. Era pesado, por no decir que le llevaba varios centímetros de más. Así que simplemente lo apoyó contra la pared y lo agarró con un brazo para que no cayera, mientras él recogía su ropa, lo limpiaba con papel higiénico y comenzaba a vestirlo.
No sabía porque diablos se tomaba tantas molestias. Simplemente podría dejarlo allí. Él había ganado la apuesta, había evitado que matara a una humana y encima se lo había tirado, muy placenteramente habría que añadir. Además de que tampoco le había echo mucho daño ni sacado la mitad del cuello como había pensado en un principio.
Pero… cuando Sasuke se sujetó a él, y lo miró con aquellos ojazos profundos, ahora negros, se quedó paralizado. Hasta un pensamiento de que haría cualquier cosa por tener de nuevo a aquel hombre en sus brazos recorrió por unos momentos su mente. ¡Tonterías! Se estaba volviendo loco, aquello sería un recuerdo fogoso de su juventud y punto. Nada más.
Sasuke estaba cansado y tenía ganas de vomitar. Puede que hubiera bebido mucho, porque sentía la sangre volviendo por su garganta, queriendo salir. Y sin embargo, moriría por volver a pasarla por su lengua y poder saborearla.
Contempló con sequedad a aquel hombre que volvía a vestirlo, con cuidado. Estaba siendo considerado, con él, con un vampiro. No había sentido pánico, terror, si no que habían tenido sexo. Uno realmente extasiante a su parecer. Y sin embargo, tampoco deseaba volver a verlo. En cierto modo, tenía miedo de hacerlo.
Además de… no sabía si había sido una alucinación o no, pero… creyó verle orejas y cola, hasta recordaba haber mordido una. Pero ahora, estaba completamente igual, sus ojos tan azules como cuando lo conoció.
-Me marcho. –dijo Sasuke, colocándose finalmente los zapatos cuando pensó que no se estrellaría contra el suelo.
Naruto asintió, observando como se le colocaba bien su ropa.
-Esperaré a que cumplas tu promesa. Búscame. –conforme terminó de decir esas palabras ya estaba arrepentido. ¿Pero que decía? ¿Estaba de verdad loco? Hace un momento deseaba olvidarse de todo esto y ahora le exigía volver a verlo. ¿Qué pasaba con él?
Sasuke simplemente hizo un ruido chulesco con la boca, no lo afirmó ni lo rechazó. Simplemente le dejó eso como respuesta. Estaba confuso, esa noche había sido extraña. Para nada como él se la había imaginado. Había conseguido alimentarse sin matar a esa persona. Había tenido sexo con un hombre en vez de con una mujer. Y encima había sido él quién recibió.
Salió de baño, observando como estaba completamente vacío. Siguió andando, sin escuchar nada a su espalda, lo que probaba que Naruto se había quedado quieto en el mismo sitio. Cuando saló del aseo, un fuerte aroma le vino a la nariz, un olor parecido al que desprendía Naruto. Giró unos segundos para mirar despectivamente a un hombre castaño, que lo miraba a él de igual forma. Olía bien pero simplemente no le interesaba, así que siguió su paso, la noche había sido más corta de lo que había pensando.
Salió al aire libre y volvió a coger aquel frío oxigeno que no necesitaba, solo para sentir el fresco entrar en sus pulmones.
¿Cuándo había comenzado a torcerse la noche? ¡Ah, si! Cuando esos hermosos y grandes ojos azules chocaron directamente con los suyos.
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Nada mal, ¿verdad? Solo me queda decir una cosa, cuidado con los plagios, que siempre me entero yo de todo, ains, ains....
Espero que los disfrutáis tanto como yo escribiéndolo >.<

1 comentario:
Tal genial! en verdad... tuve unos pocos orgamos emocionados, nada que un baño de agua fria no puedan controlar...
jajaja
kisus cariño. Esta hermoso
Atten.
Usagi -Asakura
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